Cuatro chicos de Catamarca volvieron de Mendoza con medallas y un regalo inesperado
Volvieron con medallas, sí. Pero lo que se llevaron los chicos de Shaolin Tao de Maipú fue otra cosa: una categoría que sumó a las madres al tatami y un regalo que nadie esperaba al cierre del torneo.
La escuela catamarqueña Shaolin Tao volvió del primer Torneo Infantil de Kung Fu Wushu con una cosecha de podios que dejó conforme a la delegación. El certamen, organizado por la Federación Shaolin Tao, se disputó días atrás en Maipú, Mendoza, y reunió a practicantes de distintas escuelas en una jornada pensada para los más chicos.
Los representantes de Catamarca compitieron en varias modalidades y se subieron al podio en más de una oportunidad. Desde la delegación pusieron el acento en el desempeño de los alumnos y en valores que van más allá del resultado: disciplina, perseverancia y compromiso en cada prueba.
Uno por uno, los podios catamarqueños
Ian Valentín Tula se llevó el segundo puesto en Formas con armas largas y en Formas de puño, y sumó un tercer lugar en Combate.
María Lena Morales tuvo una actuación sobresaliente: primera en Armas cortas y en Combate, y segunda en Formas de puño vacío.
Pablo Guillermo Galván también brilló con dos primeros puestos, en Formas de puño vacío y Armas cortas, más un segundo lugar en Combate.
Juliana Meléndez Argañaraz completó la cosecha con tres segundos puestos, en Armas largas, Formas de puño vacío y Combate.
Mamás arriba del tatami
Uno de los momentos más particulares del torneo fue la categoría especial que sumó a las madres junto a sus hijos. La propuesta buscó compartir la pasión por las artes marciales y fortalecer los lazos familiares a través de la práctica deportiva.
En esa modalidad, las madres compitieron junto a sus hijos en disciplinas como formas de Kung Fu moderno y tradicional, Tai Chi Chuan y formas con armas. Catamarca estuvo representada por una mamá que participó acompañada por sus dos hijos, también practicantes de la disciplina.
Desde Shaolin Tao valoraron la iniciativa al considerar que las artes marciales son un espacio de aprendizaje compartido, integración y crecimiento que excede el resultado de una competencia.
Un recuerdo para todos
La organización tuvo un gesto con cada niño participante: todos recibieron un muñeco de Kung Fu Panda. El obsequio sumó alegría a la jornada y permitió que cada pequeño volviera a casa con un recuerdo del encuentro, más allá de las medallas.
Formación y certificación nacional
La gira catamarqueña también incluyó instancias de formación. El viernes 16 y el sábado 17 se desarrolló un seminario de Tai Chi Chuan con evaluación para la certificación nacional.
En ese marco, Celso Rosiano, representante de Catamarca, fue evaluado por Carlos Escobar y el Sifu Omar Carrasco, referentes de la Federación Shaolin Tao, dentro del proceso de formación y aval correspondiente.