Cuatro hombres a caballo y un bando: el día que Mendoza estrenó su propia policía
Cuatro soldados, un bando firmado en 1810 y una colecta entre amigos: la historia detrás de la fecha que la Policía de Mendoza festeja cada 20 de octubre y que casi nadie conoce.
La Policía de Mendoza sopla las velitas cada 20 de octubre, y no por una decisión antojadiza. Esa fecha marca el punto exacto en el que la provincia dejó de depender de las normas del Virreinato para empezar a organizar su seguridad con sello propio, en pleno fervor revolucionario de 1810.
Antes de eso, claro, ya había gente ocupada del orden. Desde que Pedro del Castillo fundó la ciudad en marzo de 1562, en Cuyo se patrullaba, se vigilaba el espacio público y se cumplían tareas de alguacilazgo. Pero todo eso respondía a la autoridad de la Corona Española y a la legislación virreinal. El quiebre llegó pocos meses después del 25 de mayo de 1810.
El bando que cambió la historia
El antecedente directo de la efeméride tiene nombre y apellido: José de Moldes. Fue el teniente gobernador designado como primera autoridad de Cuyo por la Primera Junta de Buenos Aires, y el 20 de octubre de 1810 firmó un bando de buen gobierno.
Ese decreto hizo algo inédito: tipificó formalmente las conductas que se consideraban faltas o infracciones contra las leyes y el orden público local. Para que la norma no quedara en el papel, Moldes armó un cuerpo especial al que bautizó «partida celadora», con apenas cuatro soldados bajo el mando del teniente alguacil Fernando Luna.
Aquellos cuatro hombres recorriendo las calles de la Mendoza colonial se convirtieron en la primera fuerza pública netamente argentina con misión policial en suelo mendocino, ya despegada de los viejos estamentos coloniales.
De la partida celadora a las fuerzas de hoy
Con el correr de las décadas, aquella tropa pionera fue creciendo al ritmo de los cambios de la provincia y del país. La «partida celadora» funcionó como base de los cuerpos de custodia y serenamiento que colaboraron con el orden durante las campañas libertadoras de José de San Martín.
Ya a mediados del siglo XIX se conformó el «Cuerpo de Vigilancia», que le dio a la fuerza una estructura jerárquica y reglamentos específicos para cubrir tanto la seguridad urbana como la rural.
El siglo XX y lo que va del XXI trajeron la modernización: divisiones montadas, bomberos, investigaciones y unidades que fueron pioneras en su momento, como la patrulla de bicipolicías para zonas céntricas y de alta concurrencia.
Más de dos siglos después de aquel bando, la Policía de Mendoza sigue recordando el momento en que la seguridad provincial empezó a escribirse con sello propio, justo en el arranque de la historia nacional.
La primera patrulla de bicipolicías
La historia de las dos ruedas dentro de la fuerza también tiene fecha: el 13 de setiembre de 1931. Ese día, cuatro agentes se convirtieron en los integrantes de la primera patrulla ciclística de la Policía de Mendoza.
Por entonces dirigía la Escuela de Cadetes Ángel Scaglia, un hombre que incorporó innovaciones técnicas y metodológicas importantes en las primeras décadas del siglo XX. Entre ellas, precisamente, la creación de esta patrulla que se movilizaba en un vehículo bastante peculiar para la época.
El jefe de Policía de ese momento y el gobierno provincial le confiaron el comando de la patrulla. Y para unir la conducción operativa con la dirección del instituto que formaba a los futuros oficiales, Scaglia creó la Sección Escuela, Tráfico y Servicios Especiales.
Dos años más tarde llegó la compra y la incorporación de las primeras motos AJS con sidecar. Así se armó un sistema de patrullaje preventivo y de control ágil, a la altura de una ciudad que crecía a toda velocidad.
«Los óptimos resultados valieron una pronta inversión y se fueron multiplicando los vehículos y el personal que se incorporaba a esta unidad, que ponía a la Policía de Mendoza entre las más avanzadas de la época», señaló la Comisión de Estudios Históricos de la Policía de Mendoza al recordar el hecho.
El 19 de febrero de 1984, Scaglia le contó al diario Los Andes cómo habían conseguido esas cuatro primeras bicicletas: con una colecta entre el personal y los amigos de la fuerza, entusiasmados con sumar ese recurso para las tareas diarias. Ese mismo año, el Automóvil Club Argentino impulsó otra colecta y compró cuatro bicicletas más.
Las motos, en cambio, son otra historia que merece su propio capítulo.
La celebración de este año
El próximo domingo 25 de octubre la fecha se festeja a pura zapatilla: se corre la quinta «Media Maratón Comunidad, Deporte y Policía Comisario General (R) Elio Fernando Olmos». Esta edición tiene una particularidad, porque por primera vez se larga en Godoy Cruz.
La organiza el Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP), con el respaldo de la Municipalidad y la participación de entidades públicas y privadas.
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