Cuatro horas después del velorio, ya pedía el cargo: la interna que expone a Karina Milei en el Senado
Cuatro horas después de la muerte de su compañero de bloque, ya estaba mandando mensajes para quedarse con la comisión. Lo que respondieron los senadores que ella creía aliados cambió el tablero.
Un grupo de senadores que hasta hace poco respondía al oficialismo se prepara para bloquear la llegada de la neuquina Nadia Márquez a la presidencia de la Comisión de Acuerdos, el cuerpo que evalúa los pliegos judiciales que manda el Gobierno. La movida, que gana respaldos con el correr de las horas, podría quedar formalizada en dos semanas y golpearía de lleno a Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia que la impulsó en persona.
El Senado cambió de clima en el último mes. La desconfianza se instaló entre los legisladores dialoguistas, que empezaron a medir cada gesto del Gobierno de Javier Milei con la mira puesta en el calendario electoral. Lo que antes era alineamiento hoy se traduce en distancia.
La rebeldía ya tuvo señales públicas. La próxima podría ser la más contundente: impedir que Márquez conduzca una comisión considerada estratégica, tradicionalmente llamada "de Gobierno".
El mensaje que encendió la mecha
El detonante fue la actitud de la senadora tras la muerte de su compañero de bloque, el riojano Juan Carlos Pagotto. Según reconstruyó este diario, apenas cuatro horas después del fallecimiento Márquez ya escribía a varios integrantes de Acuerdos para avisarles que Karina Milei la había elegido y pedirles que la votaran como presidenta en la próxima reunión.
La reacción no se hizo esperar: los senadores dejaron sin quórum la última audiencia pública, celebrada hace dos semanas, y así quedó frenada cualquier definición sobre la conducción del cuerpo.
El enojo no se diluyó. Al contrario, se transformó en una decisión: sostener el statu quo y dejar la comisión en manos de su vicepresidente, el radical Maximiliano Abad (Buenos Aires), acompañado por la peronista Sandra Mendoza (Tucumán), alineada con el gobernador Osvaldo Jaldo.
El argumento reglamentario
Para no acatar el pedido de la hermana del Presidente hay una razón formal: las autoridades de las comisiones se eligen por un año, de modo que la designación del titular puede aguardar hasta marzo, cuando vencería el mandato de Pagotto. Hasta entonces, Abad ejercería la presidencia en su condición de vicepresidente.
"Lo que hizo Márquez fue de muy mal gusto. No la vamos a votar como presidenta de Acuerdos; va a aprender que el agua no se masca", confió a este diario un senador peronista crítico del kirchnerismo. La advertencia excede a la neuquina: apunta también a la mesa política que conduce Karina Milei junto a los primos Martín y Eduardo Menem, encargados de bajar las órdenes al Congreso.
En otro despacho, con voto en la comisión, el malestar era todavía mayor. Entre broma y broma se evaluaba votar a un senador libertario para presidir Acuerdos y respetar así la costumbre de que esa comisión quede en manos del oficialismo. El nombre no sería el de Márquez. En los chats de algunos legisladores circula incluso una boleta apócrifa con la foto de un legislador de La Libertad Avanza, el cargo pretendido y el número de lista "1".
El kirchnerismo, por su parte, decidió darle la espalda a las comisiones y casi no participa de las reuniones, lo que deja el resultado en manos de los aliados.
Bullrich, la ficha que complica a Karina
Detrás de la pulseada aparece la interna del oficialismo. Una senadora contó que su molestia con Márquez pasa por la actitud de la legisladora, pero también por lo que interpreta como un intento de Karina Milei de "puentear" a la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich (Capital).
"Patricia es nuestra interlocutora, para nosotros ella es La Libertad Avanza en el Senado; si no les gusta, que pongan otro jefe de bloque y nos sentaremos a conversar todo de nuevo", sostuvo.
Un legislador que ayudó a dejar sin quórum la audiencia usó un tono similar: "Va a aprender que a nosotros no nos puede manejar por los diarios", dijo, en referencia a la secretaria general de la Presidencia.
El contraste se agranda por el recuerdo de Pagotto. En los casi tres años que ocupó su banca se ganó el afecto de propios, dialoguistas y también de muchos peronistas que lo reconocían como militante del PJ.
Por ahora, desde el Gobierno no llamaron a los senadores de los bloques aliados para pedirles apoyo a Márquez. Si la tendencia se mantiene, la neuquina podría terminar convertida en la cara visible de un desplante difícil de disimular.