Cuatro muertes en canchas de Salta: el cardiólogo que explica qué pasa en el cuerpo
Cuatro personas murieron jugando al fútbol amateur en Salta y un cardiólogo explicó qué falla en el cuerpo de alguien que parece sano. Los controles que muchos se saltean y el detalle que puede salvar una vida en la cancha.
Cuatro personas murieron mientras jugaban torneos de fútbol amateur en Salta en los últimos dos meses. La racha de episodios encendió las alarmas en la provincia y puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿por qué alguien que parece sano puede desplomarse en pleno partido?
El cardiólogo Sebastián Schanz pasó por Radio LUP 94.7 y explicó el fenómeno sin vueltas. Habló de la muerte súbita, de los controles que muchos se saltean y de las medidas que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en una cancha.
Qué es la muerte súbita y por qué golpea en el deporte
"La muerte súbita es un término médico que usamos para referirnos a una persona aparentemente sana que fallece sin haber presentado síntomas. Se la asocia mucho al deporte porque es una circunstancia en la que exigimos al corazón", definió el especialista.
El punto clave es ese: no hay señales previas. La persona se siente bien, entrena, juega y de golpe el corazón falla. El deporte no es la causa, pero sí el escenario donde la exigencia máxima expone problemas que venían silenciosos.
¿Quiénes están más expuestos?
Schanz fue claro: hacer actividad física no es malo, todo lo contrario. Pero hay condiciones cardíacas que convierten el esfuerzo en un riesgo concreto.
"El deporte es beneficioso para todos, pero para algunas personas puede representar una actividad de riesgo", advirtió.
El grupo que más atención merece, según el cardiólogo, son los amateurs mayores de 35 años. A partir de esa edad crece la probabilidad de enfermedades coronarias, muchas veces sin diagnóstico. Entre los más jóvenes, en cambio, el peligro suele venir por otro lado: trastornos hereditarios o alteraciones del ritmo cardíaco que pueden desencadenar un episodio grave.
Los estudios que no se pueden saltear
Antes de ponerse los botines, sobre todo si se juega de manera intensa o competitiva, Schanz recomienda una evaluación médica completa. La lista incluye consulta clínica, revisión de antecedentes familiares y electrocardiograma. Cuando el profesional lo considera necesario, se suman estudios como ecocardiograma, ergometría o resonancia cardíaca.
"La mayoría de las veces podemos detectar estas enfermedades, aunque no en el 100% de los casos", aclaró. Es decir: los controles reducen el riesgo, pero no lo eliminan por completo.
RCP y desfibriladores: la diferencia entre la vida y la muerte
Para el cardiólogo, los clubes y espacios deportivos con mucha concurrencia tienen una responsabilidad que no siempre asumen: contar con personas capacitadas en reanimación cardiopulmonar (RCP) y tener desfibriladores externos automáticos (DEA) a mano.
"Un desfibrilador automático externo es como un matafuegos. No es para esperar al bombero, sino para usarlo hasta que llegue el personal especializado", graficó.
La comparación es precisa: nadie discute que un edificio tenga matafuegos, pero muchos clubes todavía no incorporaron el DEA como parte del equipamiento básico. Y en un paro cardíaco, cada minuto sin asistencia reduce drásticamente las chances de sobrevivir.
Vacunas contra el COVID: qué dice la evidencia
Consultado sobre las versiones que vinculan estos fallecimientos con la vacunación contra el COVID-19, Schanz recordó que la muerte súbita en el deporte existe desde mucho antes de la pandemia.
Explicó que tanto la infección por COVID como algunas vacunas pueden asociarse, en casos poco frecuentes, con miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco. Sin embargo, el riesgo de miocarditis es mayor después de la infección que después de la vacunación. Y la mayoría de esos cuadros no termina en muerte súbita.
El cardiólogo fue tajante: no hay elementos para atribuir los fallecimientos recientes en Salta a las vacunas.
Energizantes y estimulantes: el riesgo que muchos ignoran
Otro de los temas que abordó fue el consumo de bebidas energizantes antes de hacer deporte. La cafeína puede aumentar el estado de alerta y modificar la respuesta del cuerpo al ejercicio, pero sus efectos dependen de la cantidad y de la salud de cada persona.
Schanz advirtió que el consumo excesivo de energizantes, sobre todo en quienes tienen problemas cardíacos no diagnosticados o los combinan con otras sustancias, puede ser peligroso. Su recomendación es evitar los excesos y consultar con un profesional antes de usar estimulantes para rendir más.
El mensaje final: moverse sí, pero con control
Lejos de desalentar la práctica deportiva, el cardiólogo insistió en que la actividad física sigue siendo fundamental para una vida saludable. La clave está en acompañarla con controles adecuados y en que los espacios donde se juega estén preparados para responder rápido ante una emergencia.
La capacitación en RCP, el acceso a desfibriladores y la atención inmediata son los tres pilares que pueden cambiar el desenlace cuando alguien sufre un paro cardíaco en medio de un partido o un entrenamiento.