Cuatro platos, una olla y un caballo que se arrodillaba: los 40 años del hogar que nació en un sulky

El Hogar "Don Vicente" de Gobernador Roca cumple 40 años y este domingo lo festeja a lo grande. Pero la historia de cómo nació, con un sulky, cuatro platos y una olla de aluminio, es la que realmente sorprende.

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Cuatro platos, una olla y un caballo que se arrodillaba: los 40 años del hogar que nació en un sulky
Cuatro platos, una olla y un caballo que se arrodillaba: los 40 años del hogar que nació en un sulky

El Hogar de Ancianos y Desamparados "Don Vicente" de Gobernador Roca cumple 40 años y lo festeja este domingo con una santa misa y un gran almuerzo en el patio de la institución. La organización anticipa una jornada "especial y llena de emociones", con números artísticos, invitados especiales, la elección del Rey y la Reina del Hogar y la actuación de Hugo y Los Mágicos.

Detrás de la celebración hay una historia que arranca con muy poco y con una decisión que marcó el rumbo: la hermana Berta Schrameier, de 73 años, integrante de la Congregación de las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo, fue un pilar de la institución durante 25 años.

"En ese tiempo tenía mucho coraje y acepté la propuesta porque veía las necesidades: andaba por las colonias, entre la gente necesitada, y en el hospital de San Ignacio. Dejé ahí buena parte de mi vida. Al enfermarme, tuve que retirarme, pero tengo muy lindos recuerdos", contó.

Hoy la responsabilidad está en manos de la hermana Olga Rogerio, enfermera universitaria que trabaja en el hospital de Gobernador Roca y que durante años se desempeñó en el Instituto Misionero del Cáncer (IMC). "Por eso vine contenta y muy tranquila, porque el hogar quedó en buenas manos", aseguró Schrameier.

El sulky, la campana y las donaciones

La religiosa recordó que la fundadora fue la hermana provincial Clarines Wdowiak, junto a la hermana Narcisa, al frente durante los primeros años. En esa época, los colonos colaboraban muchísimo —y lo siguen haciendo—, por lo que Schrameier se movilizaba en un carro tipo sulky tirado por un equino para juntar las donaciones.

"Tenía que volver antes de la misa de las 19 porque si el caballo escuchaba el repicar de la campana se arrodillaba y se negaba a avanzar", relató.

El nombre del hogar homenajea a Don Vicente Pelinski, un poblador de Gobernador Roca que donó a la Congregación una vivienda de material de gran tamaño, construida en 1941, para que allí se levantara un hogar destinado a personas abandonadas. Como no había dinero para las reformas, el lugar quedó en desuso cuatro años. La obra empezó a tomar forma cuando Wdowiak, "una persona muy corajuda", asumió el cargo.

De una familia desamparada al primer ajuar

"Había problemas en una familia de Roca Chica que yo siempre visitaba. El padre era alcohólico, y la esposa y los dos hijos, discapacitados. Un día la mujer se fue de la casa y los chicos quedaron desamparados. Los llevé al hospital, pero no pudieron internarlos. Insté a que decidan qué iban a hacer con la casa, porque justo se presentaba este problema. A partir de ahí se puso en marcha", narró.

Con donaciones, comenzaron la limpieza y el arreglo de la cocina y de una habitación, y trajo a la familia. "Teníamos una silleta, una silla, una mesita, cuatro platos y una olla de aluminio. Ese era todo nuestro ajuar doméstico. Se empezó con unas camitas que trajimos desde el Instituto Nuestra Señora de Fátima y la donación de colchones, frazadas, todo de manera muy humilde", detalló.

El lugar se fue poblando rápido. "La Municipalidad nos traía a personas que estaban mal o no tenían casa. Cuando me contaban, subía con ellos a la camioneta e íbamos a buscarlos. Si encontraba a algún desamparado, no esperaba. Decía no hay que esperar un minuto, hay que traerlo ya. ¿Por qué había que esperar un día más?", explicó.

Y siguió: "Un día fuimos a buscar a un chico abandonado, con cáncer. Hacía muchísimo frío y su hogar eran dos paredes, una fogata y los perros. El de la Municipalidad dijo: mañana vamos a venir, lo vamos a bañar y lo vamos a llevar. Lo miré y le contesté: ¡ahora! ¿Para qué vamos a esperar a mañana? No hay que esperar a mañana para calmar el sufrimiento humano. Lo alzamos y lo llevamos".

Así se fue poblando el espacio hasta que debían empezar a rechazar personas porque no había lugar. "Siempre se acogía primero al que necesitaba de verdad, que no tenía familiares", sostuvo la religiosa, nacida en Bella Vista, Paraguay.

El respaldo del pueblo y la invitación a la fiesta

Schrameier destacó la tarea del personal del hogar, de "la gente del pueblo, que es muy colaboradora y solidaria", y la labor de la doctora María Cristina López de Tuzinkiewicz, "que está con nosotros desde el comienzo y no tiene problemas de acudir a cualquier hora".

También invitó a participar de la fiesta del domingo y recordó que la colaboración siempre es bienvenida: "Siempre son necesarios los pañales reforzados para adultos, la ropa de cama, colchones antiescaras, mercaderías no perecederas pero, sobre todo, leche, porque las comidas y los postres se preparan a base de leche".

Hogar de Ancianos y Desamparados Don Vicente

Aniversario del Hogar Don Vicente

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