Cuatro trabajadoras sexuales asesinadas en el país: la advertencia de AMMAR que apunta a otro lado

Cuatro trabajadoras sexuales asesinadas en Rosario, Retiro y Córdoba encendieron la alarma. Georgina Orellano, referente de AMMAR, salió a responderle a los medios y a marcar dónde está, según ella, el verdadero origen de la violencia. La frase que eligió para explicarlo lo cambia todo.

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Cuatro trabajadoras sexuales asesinadas en el país: la advertencia de AMMAR que apunta a otro lado
Cuatro trabajadoras sexuales asesinadas en el país: la advertencia de AMMAR que apunta a otro lado

La seguidilla de crímenes de trabajadoras sexuales en distintos puntos del país desató una reacción de la Asociación de Mujeres Meretrices de la República Argentina (AMMAR), que salió a marcar un límite: no hay un femicida serial detrás de los hechos, sino un contexto de precariedad y abandono estatal que deja a las trabajadoras expuestas.

Los casos que encendieron la alarma fueron los de Bárbara y Débora en Rosario, el de Tatiana en Retiro (Buenos Aires) y el de Daniela en Córdoba. Ante esa seguidilla, la organización emitió un comunicado en el que rechaza la teoría mediática del «femicida en serie» y corre el foco hacia las condiciones materiales en las que se ejerce la actividad.

La frase que resume el diagnóstico

«No hay un asesino en serie, hay una precariedad y una pobreza estructural que nos exponen a la clandestinidad total», disparó Georgina Orellano, referente nacional de AMMAR. La dirigente cuestionó además cómo los medios masivos construyen sus diagnósticos a partir de los expedientes judiciales y los partes policiales, sin revisar críticamente esa información.

Para la organización, reducir los crímenes a la acción aislada de un individuo tiene un efecto concreto: invisibilizar las condiciones que empujan a las trabajadoras a situaciones de riesgo creciente. Frente a la versión oficial, desde AMMAR opusieron lo que llaman el «diagnóstico de la calle», atravesado por la crudeza de la crisis económica.

Los factores que agravan el riesgo

Entre los puntos que la organización señaló como factores de vulnerabilidad aparecen la desesperación por pagar cuentas en un contexto inflacionario, la necesidad de alquilar departamentos temporarios o de trasladarse a otras ciudades ante la retracción del mercado local, y una tendencia que antes era poco habitual: tener que concurrir a domicilios particulares.

A eso se suma el impacto de la virtualidad. El uso de plataformas digitales, advirtieron, erosionó las redes tradicionales de autocuidado que las compañeras tejían entre sí.

El comunicado también puso el acento en el trasfondo cultural de la violencia: «No nos matan por putas; nos matan porque creen que las vidas de las putas no valen nada y no importan a nadie», expresaron desde el colectivo. La frase condensa el eje de su reclamo: el estigma social, la deshumanización y la falta absoluta de derechos laborales como matriz de la vulnerabilidad.

Asamblea y posible paro

En memoria de Débora, Bárbara, Daniela y Tatiana, AMMAR convocó a una asamblea general para debatir y organizar un Paro de Trabajadorxs Sexuales y cese de actividades. La medida busca visibilizar que la desprotección institucional vuelve a exponer a las trabajadoras a la clandestinidad.

La consigna que la organización reafirmó de cara a la asamblea es una sola: «Porque nuestras vidas no son descartables, porque nuestras vidas también importan».

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