Cuidar a un adulto mayor en San Juan: las 14 horas que nadie quiere contar
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Cuidar a un adulto mayor en San Juan: las 14 horas que nadie quiere contar

Cada vez más familias sanjuaninas buscan quién cuide a un adulto mayor en su casa, y el motivo no es solo la plata: también pesa la jornada laboral que deja los hogares vacíos. Lo que gana una cuidadora por día, y las horas que debe hacer para lograrlo, explican por qué el rubro pierde gente.

La demanda de cuidadores domiciliarios en San Juan creció sin pausa durante los últimos cinco años, empujada por dos factores que se cruzan: cada vez hay más adultos mayores y cada vez cuesta más pagar una residencia geriátrica privada en la provincia.

La cuidadora Patricia Sánchez puso el tema sobre la mesa en Canal 13 San Juan, en el marco del Día de las Personas Cuidadoras. En la entrevista describió cómo se organizan las familias, qué condiciones tiene el rubro y por qué tantos hogares terminan buscando ayuda puertas adentro.

Por qué las familias eligen el cuidado en casa

El primer motivo es económico: los aranceles de los geriátricos quedan fuera del alcance de muchas familias sanjuaninas. A eso se suma otro problema cotidiano, la falta de tiempo. Los grupos familiares son cada vez más chicos y sus integrantes pasan buena parte del día trabajando fuera de la casa.

Del otro lado hay pacientes con demencia senil o con inmovilidad física. Atenderlos exige paciencia y herramientas técnicas para manejar patologías complejas, algo que muchas veces supera la capacidad de contención del entorno directo.

Jornadas que no cierran

Para llegar a un ingreso que alcance, las trabajadoras del sector estiran el día: cumplen entre 12 y 14 horas diarias. La carga horaria que se recomienda técnicamente para sostener el rendimiento es bastante menor, de 8 horas.

El desgaste es físico y mental. Viene de la atención médica continua y también del vínculo con los familiares del paciente. Según la experiencia del sector, esa interacción con el entorno familiar resulta más compleja que el trato con la persona asistida, que suele adaptarse a la rutina del cuidador.

Capacitación, bajos sueldos y viajes a Mendoza

La escasez de personal calificado en la provincia tiene dos causas de fondo: las bajas remuneraciones y la falta de un marco de contención gremial. Por eso muchas trabajadoras se capacitan por su cuenta, con cursos de formación, para poder ofrecer un servicio confiable.

La falta de regulación de las tarifas locales empuja además la migración laboral hacia otras provincias, como Mendoza. Allí los cuidadores tienen organización colectiva, esquemas de pago superiores y un reconocimiento mayor de la tarea de asistencia al adulto mayor.

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