Cultivan sin tierra: el proyecto escolar que sorprende en la Feria de Ciencias
¿Sabías que se puede cultivar sin tierra? Alumnos de San Luis lo demostraron con un proyecto que combina ciencia y solidaridad. Conocé los detalles de esta innovadora iniciativa.
Doce alumnos de 1º grado del Instituto Multidisciplinar 'San Ignacio' de San Luis presentaron en la Feria de Ciencias una iniciativa que combina agua, creatividad y sustentabilidad para producir alimentos.
Bajo el nombre 'Agua que alimenta', los pequeños sembraron, observaron y cuidaron cultivos hidropónicos, un método que permite que las plantas crezcan sin necesidad de tierra, solo con agua y nutrientes.
El proyecto, que contó con la guía de las docentes María Gladys Carreras, Claudia Donaire y Julieta De Battista, no solo acercó a los chicos al mundo de la ciencia, sino que también les enseñó la importancia de usar el agua de manera responsable.
¿Qué es la hidroponía y por qué es clave?
La hidroponía es un sistema de cultivo que utiliza soluciones de agua y nutrientes minerales en lugar de suelo. Esta técnica permite un uso más eficiente del agua y es considerada una alternativa sustentable para la producción de alimentos.
Los estudiantes se involucraron en cada etapa del proceso: desde la siembra hasta la observación del crecimiento de las plantas, aprendiendo de manera práctica y vivencial.
Alimentos para los animales de la escuela
Pero el proyecto no se quedó solo en el aula. Los cultivos fueron destinados a alimentar a los caballos de la institución, que forman parte de su vida cotidiana. El establecimiento ofrece las materias 'Equitación' y 'Vida de Campo' desde sala de 3 años hasta el final de la secundaria.
De esta manera, los aprendizajes científicos se vincularon con una necesidad concreta del entorno escolar, dándole un sentido práctico y comunitario a la experiencia.
La iniciativa despertó la curiosidad de los estudiantes, los invitó a formular preguntas, observar resultados y trabajar en equipo. Así, incorporaron conocimientos científicos mientras desarrollaban habilidades de investigación y cuidado de los recursos naturales.
Una propuesta que demuestra que la ciencia también puede ser divertida y solidaria, y que los más chicos pueden ser protagonistas de soluciones sustentables.


