Cumple 143 años y guarda un secreto que pocos conocen

¿Qué tiene un pueblo que nació gracias al tren y conserva tradiciones centenarias? Alto Pencoso celebra su aniversario con una historia que no todos conocen.

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Cumple 143 años y guarda un secreto que pocos conocen
Cumple 143 años y guarda un secreto que pocos conocen

En el corazón de San Luis, un pueblo esconde una historia que se remonta a la llegada del ferrocarril. Alto Pencoso celebra 143 años de vida, pero su verdadero origen está ligado a una aventura sobre rieles que transformó la región para siempre.

Este 8 de agosto, la localidad conmemora su aniversario con la mirada puesta en el pasado y en un presente que conserva tradiciones centenarias. A solo 60 kilómetros de la capital puntana, este rincón invita a un viaje sin apuro, donde la historia ferroviaria se entrelaza con la fe, la gastronomía y las costumbres gauchas.

Un pueblo que nació con el ferrocarril

La historia de Alto Pencoso comenzó en agosto de 1883, cuando se habilitó el tramo del Ferrocarril Andino entre San Luis y La Paz, Mendoza. El tren no solo trajo vías y vagones, sino que dio origen a un pueblo que creció alrededor de su estación, cambiando la economía y la vida social de toda la zona.

El ferrocarril facilitó el transporte de personas y mercancías, impulsó el comercio y atrajo viviendas y servicios. Alrededor de la estación florecieron almacenes de ramos generales y otras actividades que acompañaron el desarrollo comunitario. El transporte de madera fue uno de los motores económicos de aquellos primeros tiempos, convirtiendo a las vías en una arteria vital para el progreso local.

La fundación oficial quedó establecida el 8 de agosto de 1883, una fecha que marcó el inicio de una historia que ya supera el siglo y medio. Décadas más tarde, la construcción de la Ruta Nacional 7 sumaría otra vía estratégica para la comunicación y el crecimiento.

Memoria junto a las vías

Aunque el paisaje haya cambiado, la impronta ferroviaria sigue siendo parte esencial de la identidad de Alto Pencoso. Como en tantos pueblos argentinos, la estación fue durante décadas un punto de encuentro: allí llegaban noticias, mercaderías, viajeros y oportunidades.

El tren conectó al pueblo con el mundo y permitió que los productos regionales encontraran nuevos destinos. Hoy, esa historia es un patrimonio cultural con enorme potencial turístico. Recorrer los lugares vinculados al antiguo ferrocarril permite imaginar aquella época en que el sonido de las locomotoras marcaba el ritmo diario de la comunidad.

San Nicolás de Bari, una devoción centenaria

La fe también forma parte de la historia local. El 9 de mayo de 1903 se inauguró el templo, donado por Nicolás Alagia y Pascual Cantisani. En su interior se venera a San Nicolás de Bari, una figura central en la identidad religiosa y comunitaria.

El templo es mucho más que un edificio histórico: es memoria viva, un espacio donde generaciones celebraron bautismos, casamientos y fiestas patronales. Ese mismo año, 1903, se creó el Registro Civil, otro paso en la consolidación institucional del pueblo.

La escuela y el corazón comunitario

Entre las instituciones que sostienen la memoria local se encuentra la Escuela General 'Juan Esteban Vacca', que honra al militar nacido en San Luis en 1899. La identidad de Alto Pencoso se construye con esos pequeños espacios cotidianos donde la comunidad mantiene vivo su sentido de pertenencia.

La gastronomía tradicional también resiste, con preparaciones como el arrope de chañar, un saber transmitido entre generaciones. Especies como algarrobo, jarilla, chañar, brea, retama, molle negro, tala y cedrón del río sobreviven en un ambiente de bajas precipitaciones y rigurosos inviernos. Esa conexión entre naturaleza y cultura es uno de los grandes atractivos turísticos del lugar.

Un verano para disfrutar en comunidad

Junto a la plaza, el balneario o pileta municipal es uno de los espacios más queridos. En los días cálidos, familias y visitantes se reúnen para refrescarse, compartir un asado y disfrutar del ritmo pausado del pueblo.

La fiesta que une a todos

La Fiesta del Yeso y la Arena es el momento en que las raíces de Alto Pencoso se expresan con fuerza. Cada año, cientos de visitantes llegan para disfrutar del folclore, las danzas, la gastronomía regional y las destrezas gauchas. Las jineteadas, los asados populares y los bailes completan una escena profundamente argentina: el caballo, el fogón, la música y la reunión alrededor de una mesa.

Alto Pencoso es un destino para descubrir sin apuro. Su patrimonio ferroviario, su templo centenario, sus instituciones, sus fiestas y su cultura gaucha conforman una propuesta de turismo rural, cultural y natural. Aquí el atractivo está en la posibilidad de conversar con sus habitantes, conocer sus historias, probar sus sabores y comprender cómo una comunidad construyó su identidad a través del tiempo.

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