Cumplió 90 años y lo esperaban con algo que no imaginaba: "Es una sorpresa para mí también"
Llegó a la parroquia La Piedad esperando una misa más por sus 90 años. Cuando levantó la vista y vio a quiénes lo rodeaban, no pudo disimularlo: "Es una sorpresa para mí también".
El padre Alejandro Patterson sopló 90 velitas y lo hizo donde más se siente en casa: en la parroquia La Piedad de Paraná, frente a un templo colmado de fieles y colegas sacerdotes que se acercaron a devolverle, aunque sea en parte, tanto cariño entregado.
La celebración eucarística se convirtió en un homenaje en vida. Aplausos, abrazos y saludos se encadenaron durante toda la jornada, en reconocimiento a una trayectoria pastoral que atraviesa generaciones de paranaenses.
Una sorpresa que no esperaba
Lejos de la formalidad, Patterson no ocultó su asombro por la convocatoria. La cantidad de gente que colmó la parroquia y la presencia de tantos religiosos lo tomaron por sorpresa.
“Es una sorpresa para mí también”, confesó ante las cámaras de Elonce, mientras recibía una tras otra las felicitaciones por sus nueve décadas de vida.
Casi medio siglo en San Miguel Arcángel
La ceremonia también sirvió para repasar su huella en la parroquia San Miguel Arcángel, el lugar donde desplegó la mayor parte de su ministerio. Consultada sobre cuántos años estuvo al frente de esa comunidad, la respuesta del sacerdote fue precisa: “Yo, cerca de 50”.
En ese camino, Patterson acompañó a familias enteras, impulsó actividades solidarias y sostuvo un vínculo cotidiano con los vecinos del barrio Macarone, donde puso en marcha varias iniciativas comunitarias.
Macarone, una ciudad dentro de la ciudad que cambió
Al repasar los cambios del barrio, el religioso recordó que volvió hace poco y notó que el paisaje ya no es el mismo.
“Yo fui hace poco a Macarone. Naturalmente, es un ambiente totalmente diferente. Ahora es un barrio que forma parte de Paraná, porque antes era otro tipo de ciudad dentro de la ciudad”, describió.
También valoró que las propuestas educativas y comunitarias del sector hoy atraigan a gente de otras zonas, una señal del crecimiento del barrio y de su integración con el resto de la capital entrerriana.
La devoción que lo acompañó
Otro capítulo central de su historia es la difusión de la devoción a María Reina Inmaculada del Universo, cuya imagen llegó a Paraná y quedó ligada al santuario de San Miguel Arcángel.
En ese trabajo compartió tareas con los sacerdotes Juan Connor y Miguel, también impulsores de esta advocación mariana. Patterson explicó que los orígenes de la devoción se remontan a Francia y mencionó su desarrollo en localidades cercanas a París.
De Johannesburgo a Paraná
Antes de echar raíces en Argentina, el sacerdote tuvo una vida marcada por distintos países. “Nací en Johannesburgo, en Sudáfrica, y viví allá durante 22 años. Después fui a Irlanda y Francia”, relató.
Contó que regresó dos veces a su país natal mientras vivía su madre, aunque hoy ya no realiza esos viajes. Su recorrido terminó anclado en Paraná, donde construyó una relación cercana con distintas generaciones de fieles.
Una comunidad que le devolvió el cariño
La misa por sus 90 años reunió a sacerdotes y feligreses que quisieron acompañarlo en una fecha especial. Los presentes le regalaron aplausos y palabras de reconocimiento por su trayectoria.
El religioso agradeció las muestras de afecto y compartió recuerdos de su vida, de su paso por San Miguel Arcángel y de las transformaciones que vio en la comunidad a lo largo de las décadas.
La celebración cerró con más felicitaciones para el padre Alejandro Patterson, una figura cuya historia sigue entrelazada con la vida religiosa y social de Paraná, en especial por su labor en San Miguel Arcángel y en barrio Macarone.