Dánica: un mensaje de WhatsApp y 30 familias que quedaron en el limbo
En Llavallol, los trabajadores de Dánica siguen acampando frente a la planta: dicen que la empresa les avisó por WhatsApp y que nadie les confirmó todavía qué pasa con sus puestos. Este jueves hay audiencia.
Trabajadores de la planta de Dánica en Llavallol atraviesan horas de angustia e incertidumbre después de que la empresa les comunicara por WhatsApp el cese de operaciones, una decisión que deja en el aire la continuidad laboral de más de 30 familias.
«Nos encontramos con un cartel en la puerta que era el mismo mensaje que nos enviaron», denunciaron los operarios, que desde entonces mantienen un acampe frente a las instalaciones de la firma en esa localidad de Lomas de Zamora.
Sebastián Guastavino, delegado de los trabajadores, dialogó con este medio y describió el clima que se vive en la planta. «La empresa venía produciendo bastante bien. De repente, de un día para el otro, empezamos a ver movimientos extraños dentro de la planta, como se llevaban mercadería, empezaban a vaciar la producción que habíamos hecho, sin ningún tipo de aviso previo», sostuvo.
La versión de la empresa y la respuesta de los operarios
Según los trabajadores, en ningún momento los directivos anticiparon intenciones de discontinuar la producción ni de cerrar la fábrica. Al contrario: aseguran que la dirección se mostraba satisfecha con el ritmo de producción y con las tareas de los empleados.
«Ellos argumentan que es por bajo consumo, que es una realidad que atraviesa a todo el país. Lo que nosotros planteamos es algo concreto: queremos sostener las fuentes de trabajo, no puede ser que si hay una crisis siempre la paguen los trabajadores y haya que cerrar la planta», manifestó Guastavino.
El delegado también remarcó que la compañía no inició ningún proceso preventivo de crisis, no hubo demoras en el pago de salarios ni suspensiones al personal, señales que suelen aparecer cuando una empresa atraviesa dificultades económicas.
Un conflicto que se repite
«Hay más de 30 familias que van a quedar en la calle. Empezamos en 2024 con 80 operarios y de ahí quedamos 24. No queremos que la primera alternativa a una crisis sea dejar de producir y echar a la gente. Queremos buscar una solución a esto», afirmó el delegado.
La referencia no es casual: dos años atrás la planta ya había vivido un proceso similar, cuando unos doscientos obreros estuvieron en riesgo de perder su puesto. Tras meses de negociaciones y la intervención del Programa de Recuperación Productiva (PREBA) de la provincia de Buenos Aires, la fábrica retomó sus actividades en febrero de 2025, aunque con una plantilla muy inferior a la original.
Para este jueves 24 de septiembre está prevista una audiencia entre las partes, donde podría empezar a destrabarse el conflicto. Hasta entonces, los trabajadores advierten que seguirán con el acampe frente a la planta a la espera de una respuesta formal.
«Hasta ahora sólo tenemos un mensaje vía WhatsApp y nada más. Nos dijeron que iban a aclarar las cosas en el transcurso de los días y nada de eso pasó. Mientras tanto, no podemos hacer otras cosas porque seguimos en relación de dependencia, queremos que nos confirmen como corresponde la continuidad laboral o en su defecto la desvinculación de la fábrica», remarcó Guastavino.