Dardo del Valle Gómez: el santiagueño que convirtió la copla en filosofía
Su nombre resuena cada septiembre en Santiago del Estero, pero ¿sabías que su obra llegó a la UNESCO?
Este martes se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Dardo del Valle Gómez, el poeta, folclorista e investigador santiagueño que marcó a fuego la cultura de la provincia. Nacido el 7 de agosto de 1937 en Coro Pampa, departamento San Martín, falleció el 1° de septiembre de 2011, pero su legado sigue más vigente que nunca.
Gómez fue mucho más que un coplero: supo combinar la oralidad ancestral del monte con un profundo trabajo académico, y convirtió a la copla en una herramienta de identidad, filosofía y educación popular. Mercedes Sosa lo consagró como el "Patriarca de la Copla Argentina", aunque también se lo reconoce como el "Padre de la Copla Parda Latinoamericana".
Una gestión cultural que marcó a la provincia
El aporte de Gómez no se limitó a la poesía. Desarrolló un giro teórico central en el folclore argentino: entendió la Copla Parda no solo como género poético-musical, sino como una verdadera estructura de pensamiento territorial y filosofía del lenguaje popular. Sus investigaciones etnológicas relevaron la religiosidad popular, el bilingüismo castellano-quichua y las mitologías de la ruralidad santiagueña.
Su obra literaria
Entre sus publicaciones más destacadas se encuentran "Terrones", considerada su obra fundacional; "De tierra somos"; "Ashpa Rimaynin", escrita junto al lingüista Domingo Bravo; "América Parda", en coautoría con su hijo; y "Tinckuy", que realizó con el coplero catamarqueño Álvaro Caro. Tras su muerte, en 2011, se editó una colección homenaje con más de 600 obras inéditas.
Reconocimientos que continúan hasta hoy
El legado de Gómez sigue creciendo: el Gobierno provincial declaró toda su obra escrita Patrimonio Cultural Provincial, la provincia lo presentó como modelo de preservación de tradición oral ante la UNESCO, y la UNSE creó una Diplomatura Superior dedicada al estudio de la Copla Parda. Además, cuenta con un paseo, una plaza y una calle con su nombre en la capital santiagueña, y el escenario principal del Festival del Hijo del Jornalero también lo homenajea.