De 10 amigos a 160 voluntarios: la historia de Fundación del Alma que recorre las calles de Salta con guiso y abrigo
¿Sabías que una decena de amigos logró crear una red de 160 personas que recorren Salta con comida caliente y abrigo? Conocé la historia de Fundación del Alma.
Lo que empezó como un grupo de diez amigos en plena pandemia hoy es una organización con más de 160 personas que llevan comida caliente, ropa de abrigo y compañía a los más necesitados. Fundación del Alma nació en octubre de 2020, en un contexto de crisis económica agravada por el COVID-19. En diálogo con El Tribuno, su presidenta Zaida Camila Guerra Tactagi recordó los inicios: “Éramos diez amigos conscientes de la situación y decidimos formar un grupo de asistencia para alimentos y vestimentas”.
¿Cómo creció la iniciativa?
En pocas semanas ya recorrían 15 merenderos por semana. Para diciembre de ese año ya eran 60 personas. El punto de inflexión llegó con la primera Navidad organizada en el merendero El Buen Samaritano, en Floresta, zona este de la ciudad. “Ahí entendimos que no queríamos ser solo un grupo que asistía, sino una organización que acompañaba de manera permanente”, afirmó Camila.
Hoy la fundación cuenta con más de 160 personas en su comunidad y más de 60 voluntarios activos de lunes a sábado. Su trabajo se organiza en tres ejes: apoyo escolar integral, contención emocional y capacitaciones con salida laboral, como el taller de marroquinería.
Voluntarios jóvenes y recorridas nocturnas
Uno de los mayores orgullos es la participación juvenil. Este año se inscribieron 72 alumnos de la Universidad Católica de Salta, y más de 35 ya participan activamente. “Es un orgullo que los jóvenes crean en la justicia social”, destacó Camila.
Durante el invierno, los voluntarios preparan guiso de lentejas y salen a la calle con mantas y abrigo. Desde hace dos años cuentan con el apoyo de Fundación Banco Macro. “No sé cómo, pero nadie se cansa. El amor y la empatía también mueven montañas”, aseguró.
El Mes de la Niñez y las historias que quedan
Cada año celebran el Mes de la Niñez con más de mil niños. “Es una tarea súper complicada, pero hace seis años que lo hacemos”, señaló. Camila guarda carpetas llenas de dibujos y se queda con los abrazos. “Es duro el voluntariado, pero también es muy bonito”, expresó.
La fundación invita a sumarse a quienes tengan empatía, responsabilidad y tiempo de calidad. No importa la edad ni la profesión. Las puertas están abiertas a través de sus redes sociales.