De 4 empleados a 110: la farmacia mutual que nació con una rifa y cumple 40 años
¿Cómo hizo un grupo de empleados bancarios para crear una mutual que hoy tiene 11 farmacias y una óptica? La historia de AMEB, desde sus inicios con una rifa hasta su expansión regional.
La Asociación Mutual de Empleados Bancarios (AMEB) celebra este 22 de agosto su 40° aniversario, con una historia que comenzó con una rifa y cuatro trabajadores y que hoy se extiende por seis localidades del Chaco y Formosa.
El 22 de agosto de 1986 abría sus puertas la primera Farmacia Sindical Bancaria en un espacio cedido por el entonces Banco del Chaco. La iniciativa, surgida en la Seccional Resistencia de La Bancaria, buscaba aliviar el peso de los medicamentos en la economía de los trabajadores bancarios y sus familias.
Sin recursos para concretar el proyecto, los propios empleados organizaron una rifa que permitió reunir los fondos necesarios. Así, con una estructura mínima de cuatro personas -entre ellas una farmacéutica- dio sus primeros pasos una institución que hoy cuenta con 11 locales farmacéuticos y una óptica.
De los bancarios a toda la comunidad
Uno de los rasgos que definió la historia de AMEB fue su decisión de constituirse como una mutual abierta. Lo que nació para atender una necesidad específica de los bancarios fue extendiendo sus servicios a otras familias, gremios e instituciones.
Ese principio continúa vigente: facilitar el acceso a medicamentos y servicios de salud bajo una lógica mutual y sin fines de lucro. Hoy, AMEB tiene presencia en Resistencia, Formosa, Barranqueras, Presidencia Roque Sáenz Peña, Charata y Juan José Castelli, con 110 trabajadores registrados y agremiados.
La mirada de un fundador
Rubén “Coco” Ruffino, protagonista del proceso fundacional, reflexionó sobre estas cuatro décadas: “Cuando empezamos no estábamos pensando en construir una gran institución. Estábamos tratando de resolver un problema concreto de nuestros compañeros y sus familias. Lo que vino después fue posible porque hubo una comunidad que confió, trabajadores que se comprometieron y una idea muy clara: crecer siempre debía significar poder brindar un mejor servicio”.
Historias de trabajo y generaciones
Los 40 años también se reflejan en quienes formaron parte de AMEB. Cuatro personas que iniciaron allí su vida laboral y alcanzaron la jubilación continúan colaborando con la institución, un símbolo de la continuidad entre generaciones.
“Uno de los mayores orgullos no está solamente en cuánto crecimos, sino en cómo lo hicimos. Hay personas que hicieron prácticamente toda su vida laboral acá y hoy siguen cerca nuestro. AMEB se construyó con trabajadores, con afiliados y con familias, y por eso llegar a los 40 años tiene un significado profundamente humano”, expresó Ruffino.
El desafío hacia adelante
El crecimiento modificó la dimensión de AMEB, pero no el principio que impulsó su creación: la solidaridad organizada como herramienta para dar respuestas concretas. En cuatro décadas se multiplicaron los servicios, los puntos de atención y las personas alcanzadas.
“Cumplir 40 años nos genera un enorme orgullo, pero fundamentalmente nos renueva la responsabilidad. Queremos seguir creciendo, mejorando y facilitando el acceso a la salud. La mejor manera de honrar a quienes comenzaron esta historia es lograr que AMEB siga siendo útil para las personas y para la comunidad”, sostuvo Ruffino.
Así, aquella farmacia que comenzó en 1986 como respuesta a una necesidad puntual llega a sus primeras cuatro décadas convertida en una institución que trascendió a sus fundadores y destinatarios originales, demostrando que cuando las personas se organizan solidariamente pueden mejorar su realidad.