De Caleta Olivia a San Julián: la granja de algas que ya tiene a los estudiantes pensando en su futuro
La granja de algas de San Julián ya recibió por segunda vez a los estudiantes de Caleta Olivia, y lo que vieron adentro los dejó pensando en carreras que antes ni figuraban en su radar. Qué productos salen de esa experiencia y qué puerta les abre.
Un grupo de estudiantes de sexto año de la Escuela de Biología Marina de Caleta Olivia volvió a Puerto San Julián para conocer de cerca la primera granja marina de cultivo de algas de Argentina, una iniciativa de la Fundación Por el Mar que combina laboratorio y mar.
La actividad se enmarcó en la Semana del Mar y significó la segunda visita consecutiva de la institución educativa a la ciudad. La primera había sido el año pasado y el entusiasmo que despertó entre los chicos llevó a repetir la experiencia.
Una granja pionera en el país
Inaugurada en septiembre de 2025, la granja sanjulianense trabaja con especies nativas. El proceso arranca en laboratorio, donde las algas se desarrollan a partir de esporas, y luego continúa en el agua: allí crecen sujetas a líneas de cultivo.
La docente Mariana Ferreyra explicó que la intención es que los alumnos tomen contacto directo con este tipo de proyectos productivos. "Ya es nuestra segunda vez que venimos. El año pasado tuvimos la oportunidad de venir por primera vez y la verdad que los chicos fueron muy entusiasmados, llenos de conocimientos nuevos, y no queríamos perder la oportunidad de hacerlo de nuevo este año", contó.
Del cuero de pescado a los tallarines de algas
La escuela no solo estudia el mar: también lo transforma en productos. Los estudiantes elaboran llaveros con cuero de pescado, tallarines a base de harina de algas y mermeladas de algas, entre otras propuestas.
El aprendizaje va más allá de la receta. La formación incluye presentación, diseño, publicidad, marketing e identificación de posibles consumidores, herramientas que conectan los conocimientos técnicos con la posibilidad de armar un emprendimiento.
Ferreyra valoró el trabajo de la Fundación Por el Mar y señaló que el contacto con el cultivo de algas abre otras perspectivas de desarrollo productivo y laboral para los futuros técnicos. La experiencia educativa, además, es única en la región.
El respaldo de las familias y la cooperadora
Para que el viaje se concrete fue clave el acompañamiento de las familias y el trabajo de la cooperadora escolar, destacó la docente. Y el impacto excede la salida: muchos estudiantes plantearon que consideran seguir carreras universitarias relacionadas con lo que vieron en San Julián.
Desde la Fundación apuntan a sostener el vínculo entre ambas instituciones y a que los alumnos conozcan el funcionamiento de la granja, con la posibilidad de avanzar hacia pasantías, voluntariados y otras instancias de formación.
La visita formó parte de la Semana del Mar, una propuesta que reúne a instituciones educativas, organizaciones y distintos sectores de la comunidad para promover el conocimiento del ambiente marino, su conservación y el aprovechamiento sustentable de sus recursos.