De Campo Quijano a la Armada: la historia de la teniente que encontró su rumbo en el mar
¿Cómo una joven de Campo Quijano terminó liderando la logística naval en un destructor? La historia de la Teniente Taritolay, sus desafíos y la promesa que mantiene con su tierra.
La Teniente de Navío Natalia Paola Taritolay dejó atrás las montañas de Salta para construir una carrera en la Armada Argentina. Su historia, que comenzó en Campo Quijano, hoy la encuentra liderando la logística naval en el destructor ARA 'La Argentina'.
Natalia creció en una familia sin tradición marítima, pero la figura de un tío suboficial mayor, que visitaba la provincia durante sus licencias, despertó su interés por la institución. Ese recuerdo sembró una vocación que hoy cumple 17 años de servicio.
“Siempre que él venía, cuando estaba de licencia, la familia se reunía. Era motivo de celebración. Yo ya tenía ese conocimiento de que existía la Armada. ¿Qué hacía en la Armada? La verdad que no sabía, pero ya lo tenía interiorizado”, recuerda Natalia.
Sus padres, sin embargo, preferían que la mayor de cuatro hermanos continuara sus estudios universitarios en Salta. Natalia cursó tres años de la Licenciatura en Administración, pero sentía que ese camino no la llenaba. “Me encontré en un momento de mi vida donde no me sentía llena con lo que estaba haciendo. Y dije: deseo hacer lo que siempre quise”, confiesa.
El camino hacia la logística naval
Fue entonces cuando volvió a la Delegación Naval y encontró el asesoramiento que necesitaba. Su formación académica la perfilaba naturalmente hacia el escalafón Intendencia en la Escuela Naval Militar, una especialidad vital para la institución.
Esta área se encarga de sostener la logística operativa de la Armada mediante la administración de víveres, combustible, vestuario, repuestos y sanidad, además de gestionar fondos y trámites para que buques y bases estén siempre listos para operar.
La tarea tiene raíces históricas: cada 15 de agosto se conmemora el Día del Escalafón de Intendencia en recuerdo del nombramiento de Manuel Mutis en 1810 por la Primera Junta, quien se convirtió en el primer oficial contador y precursor de la logística naval argentina.
Una carrera de desafíos y aprendizajes
Su primer destino fue la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA), donde aprendió a conducir personal. Luego, el destructor ARA “Almirante Brown” marcó un antes y un después en su carrera.
“Fue para mí el momento donde terminé de consolidar y entender realmente qué era lo que iba a hacer en la Armada”, señala.
La versatilidad la llevó por la Base Naval Puerto Belgrano, la corbeta ARA “Espora” y hasta la Infantería de Marina. “Nunca me imaginé estar con los infantes”, admite. “Me fascinó ver su logística, cómo se manejan totalmente estructurados, la planificación que tienen y su espíritu de cuerpo”.
El desafío del destructor “La Argentina”
Como integrante de la dotación del destructor ARA “La Argentina”, Natalia enfrentó uno de los hitos más significativos de su carrera: el alistamiento del buque para el ejercicio internacional UNITAS 2025.
“Fue un desafío que rompió cualquier barrera, porque la dedicación fue full time. El trabajo en equipo fue fundamental; la importancia de la conducción para llevar adelante una tarea tan grande fue clave, porque es quien te motiva cuando uno siente que no puede más. Toda la tarea logística previa, la tranquilidad de poder navegar y saber que hiciste todo lo que tenías que hacer, es impagable”, reflexiona.
Para ella, estar en el escalafón Intendencia implica entender la urgencia y la necesidad de un buque que se está alistando. “Los tiempos son totalmente distintos. Nada funciona si no es por el equipo y la sinergia que debe existir”, sostiene.
Un puente entre el norte y el mar
Natalia no es un caso aislado: una gran proporción del personal de la Armada proviene de provincias como Salta, Jujuy y Tucumán. Para ella, esa vocación de quien deja su tierra es un motor potente.
Hoy, sus padres son sus mayores seguidores y la llaman cariñosamente su “chinita viajera”. A pesar de los kilómetros, el vínculo familiar sigue intacto y la promesa de regresar a Salta al retirarse sigue en pie.
Su mensaje para los jóvenes es claro: “La Armada tiene algo que no tiene ninguna otra institución: te abre puertas a cosas que ni te imaginas. Al que es aventurero, al que le gusta conocer y quiere saber del mundo, la Armada es la puerta a eso. Es un sacrificio constante, pero con una recompensa interior de vida que no se encuentra en cualquier lugar”.
Con la vista puesta en próximos ejercicios combinados, como el operativo Fraterno junto a la Marina de Brasil, la Teniente Taritolay continúa su camino, reafirmando que el compromiso con el servicio y la excelencia profesional guían a los marinos argentinos.