De cargar capachos a dueño de un gigante del aceite de oliva en Maipú: la historia de Gabriel Guardia

El hombre que llevó a Mendoza a lo más alto del ranking mundial del aceite de oliva hoy apuesta a un proyecto que puede cambiar la economía de la provincia. Lo que dijo sobre el futuro del sector deja una pregunta incómoda.

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De cargar capachos a dueño de un gigante del aceite de oliva en Maipú: la historia de Gabriel Guardia
De cargar capachos a dueño de un gigante del aceite de oliva en Maipú: la historia de Gabriel Guardia

Gabriel Guardia es hoy uno de los referentes mundiales del aceite de oliva, pero su carrera empezó descargando capachos en una fábrica de Mendoza. Desde 2024 es propietario, junto a Alejandro Vigil y José Luis Saldaña, de Corazón de Lunlunta, un megaproyecto olivícola y turístico montado en la ex Bodega Tapaus, en Maipú.

El emprendimiento incluye aceite de oliva, aceto balsámico y un edificio único, y tiene previsto sumar whisky, gastronomía y hospitalidad. "La idea es hacer un gran módulo de producción", contó Guardia.

Un comienzo inesperado

Guardia arrancó en 1995 en Laur. Cuando terminó el secundario, su padre lo obligó a estudiar Enología y a trabajar. Un amigo le avisó que una fábrica de aceite de oliva necesitaba operarios y así empezó: descargando capachos y moviendo prensas.

Su padre trabajó desde los 17 años en Duperial, donde se jubiló como portero. Con ese sueldo pagó la escuela primaria y secundaria privadas de Gabriel y sus hermanas. "Hoy me doy cuenta del esfuerzo que hizo, al igual que mi mamá, que era ama de casa", recordó.

El momento que lo cambió todo

El amor por el aceite de oliva nació una noche en el subsuelo de Laur, un edificio de 1889, frío, húmedo y con poca luz. Su mentor, el ingeniero Emilio Rearte, gerente de la empresa, lo invitó a ver el aceite que caía en un balde galvanizado. "Podían verse pequeñas chispas de luz que se reflejaban y rebotaban ahí. En ese momento sentí algo, sentí amor", relató.

Rearte lo marcó también por otro motivo: lo trataba como un igual, aunque él era un simple empleado. "Fue mi primer jefe y el último que tuve de ese estilo", aseguró.

De Laur a las multinacionales

Tras dejar Laur en 2000, pasó a Unilever (entonces Refinerías de Maíz) hasta 2005. Luego ingresó a Roemmers y en 2010 a una multinacional española. En 2012 volvió a Laur como gerente y empezó a ganar visibilidad junto a José Millán.

De esa etapa destaca aprendizajes: en Unilever se profesionalizó; en Roemmers creció y forjó su carácter. "La oportunidad que algunos me dieron y otros me negaron, trato de dársela a mi gente", afirmó.

El ranking mundial y la decisión de irse

Con Laur, Guardia fue parte del equipo tricampeón mundial. Un grupo de periodistas españoles especializados elabora un ranking con los 100 mejores de los 800 aceites que compiten. Laur apareció en el puesto 60, luego escaló al 14, al 8, al 6, al 3 y llegó al 1 en 2021. Repitieron el primer puesto en 2022 y 2023.

Sin embargo, sintió que se estaba quedando chico. Un viernes de noviembre entró a una reunión como cualquier otro día y salió diciendo: "listo, se terminó". "Pasó algo en mi cabeza que no había experimentado antes, algo se desconectó y se rompió. Fue irreversible", contó.

La sociedad con Vigil y Saldaña

Con Alejandro Vigil tenía una relación de años y una energía compartida, aunque sin plan concreto. Cuando salió de aquella reunión le mandó un mensaje y Vigil lo llamó de inmediato. Era noviembre de 2023: el 31 de diciembre se fue, en enero se tomó vacaciones y el 1 de febrero ya estaban armando la fábrica. La noticia se difundió, Saldaña se enteró, los llamó y les propuso instalarla en Corazón de Lunlunta. En abril de 2024 hicieron la primera campaña de aceitunas y dos meses después llegaron al mercado.

El proyecto creció al doble o más desde el inicio. La capacidad actual es de 120 toneladas (unos 150.000 litros) y en dos o tres años esperan alcanzar las 800. Durante la pandemia, la falta de botellas los llevó a desarrollar latas y luego jarras de vidrio reutilizables, el primer envase de este tipo para aceite de oliva.

Mercado interno y sueño exportador

Hoy todo apunta al mercado interno. Las exportaciones cayeron hace tiempo: con Laur llegaron a 17 países, pero la inflación en dólares y la carga impositiva los dejó fuera de competencia. "Somos el doble de caros que cualquier aceite de España, Grecia o Portugal", explicó Guardia. La apuesta es que vuelvan las exportaciones cuando la realidad argentina sea más estable.

La guardería de olivos

En 1995, Laur procesaba 6 millones de kilos de aceitunas por temporada. Hoy ninguna fábrica de Mendoza reúne la mitad por falta de plantas. Para frenar la pérdida de árboles históricos, Guardia creó la fundación "La guardería de olivos", un vivero que busca conservar el banco genético de las variedades mendocinas antiguas.

El legado que imagina

Guardia no lo tiene del todo pensado, pero sueña con ver a Mendoza con una industria olivícola fuerte, como la vitivinícola. "Me gustaría sentarme frente al olivar y decir: 'yo tuve algo que ver con que todo esto se recuperara'", cerró.

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