De casona familiar a escuela del futuro: el nuevo destino de una joya arquitectónica de Rosario
La mansión de los Werner en barrio Lourdes, con más de 90 años de historia, se convertirá en la primera escuela secundaria de una universidad privada en Rosario. ¿Qué secretos guarda este edificio patrimonial?
La mansión que los Werner levantaron en barrio Lourdes a fines de los años 20 se prepara para un cambio de época. El edificio de San Luis al 2200, protegido por su valor patrimonial, será desde 2026 la sede de la primera escuela secundaria dependiente de una universidad privada en Rosario.
Detrás de las rejas negras que la resguardan, la casona guarda pisos de madera originales, vitraux intactos y un jacarandá que vigila el patio. Pero la historia de esta propiedad es tan rica como su arquitectura.
El legado de una familia de inmigrantes
Los Werner llegaron desde Alemania y construyeron un imperio en Rosario. En 1889, Emilio fundó Molinos Fénix, la emblemática empresa agroindustrial que tuvo sus oficinas en el imponente edificio de la peatonal Córdoba al 1400. La familia también erigió mansiones para sus descendientes, como la de 9 de Julio y Ayacucho en barrio Martin, o la de San Luis entre Oroño y Alvear, en Lourdes.
La casona de San Luis al 2200 fue proyectada en 1928 a pedido de Valesca de Werner. La vivienda, de planta baja y dos pisos, cuenta con enormes salones sociales, cuatro habitaciones y siete baños. Con el paso de los años, perteneció a la familia Cura y luego, en los noventa, a la familia Jaef, que siempre respetó los elementos originales.
El inmueble integra el catálogo de edificios patrimoniales de Rosario con grado de protección 2A, lo que obliga a preservar fachadas, envolventes y espacios de valor, permitiendo solo intervenciones con criterios de restauración científica.
¿Qué funcionará en la mansión?
En las últimas semanas, un cartel sobre las rejas anticipa el futuro: funcionará allí la nueva escuela preuniversitaria de la Universidad del Gran Rosario (UGR). Será la primera secundaria de gestión privada universitaria en la ciudad.
“Es un gran desafío para nosotros”, admite Mercedes Gasparri, directora del espacio de Ciencias Sociales y Educación de la UGR. La orientación será en informática, inteligencia artificial y tecnologías emergentes, para responder a las demandas de la economía del conocimiento.
“La institución se basa en un sistema de enseñanza basado en proyectos, el acompañamiento de la trayectoria educativa de los alumnos y las demandas del territorio en el que se aloja el proyecto educativo”, explica Gasparri. Cada estudiante tendrá un mentor que lo acompañará durante toda su formación.
Una escuela de cinco años con formato innovador
La secundaria tendrá una duración de cinco años, será mixta y contará con grupos de no más de 30 alumnos por curso. El sistema de créditos universitarios contemplará tanto las horas de clase como el tiempo dedicado a la formación personal.
La arquitectura será protagonista del proyecto. “Pensamos en una arquitectura de espacios flexibles, en función de la necesidad de la tarea que se esté desarrollando. Una arquitectura diferente a la de la escuela tradicional, de aulas con bancos y pizarrón, y más parecida a los espacios de coworking, donde se pueda compartir y producir conocimiento”, sostiene la docente.
Para Gasparri, la mansión de San Luis al 2200 es “perfecta para este proyecto” por sus dimensiones amplias, su buen estado de conservación y su patio con pérgola que permitirá actividades al aire libre.
Las clases de primer año comenzarán en marzo próximo, cuando la casi centenaria casona empiece a escribir una nueva historia.