De chico desarmaba juguetes para ver cómo funcionaban: hoy le devuelve el brillo al metal oxidado

¿Qué técnica le permite a un vecino de Villa La Angostura transformar piezas oxidadas en objetos que brillan como nuevos?

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De chico desarmaba juguetes para ver cómo funcionaban: hoy le devuelve el brillo al metal oxidado
De chico desarmaba juguetes para ver cómo funcionaban: hoy le devuelve el brillo al metal oxidado

Leonel Alvez, un vecino de Villa La Angostura de 30 años, convirtió una curiosidad de la infancia en un emprendimiento dedicado a restaurar piezas oxidadas con la técnica de arenado. Su historia comenzó a los 15, cuando logró dejar como nueva la pequeña moto que le habían regalado, y hoy, con una cabina arenadora propia, busca devolverle el brillo al metal.

“Cuando agarro algo, me lo imagino como si estuviera nuevo. Como dicen los escultores: ‘En el interior de las piedras, hay una escultura’. Adentro de una pieza oxidada, hay una que brilla. Eso es lo que intento traer de vuelta a la vida”, describe.

De desarmar juguetes a restaurar motores

Leonel vive en Villa La Angostura desde los 3 años y acaba de cumplir 30. Su fascinación por crear cosas viene de chico: a los 8 años desarmaba los juguetes que le regalaban para entender cómo funcionaban. “Les sacaba los motores a los autitos porque me interesaba todo lo que tuviera que ver con la electrónica, los cables y la electricidad”, recuerda. También lo marcó la película “La familia del futuro”, sobre un joven inventor que viaja en el tiempo.

Durante la adolescencia, se metió en el mundo de los motores. “Empecé a meterle mano a mi moto porque tenía que repararla y no quería pagarle a los mecánicos. Fui buscando videos y aprendí el funcionamiento de los motores. Casi de casualidad, me fasciné por la restauración”, reconoce. Después avanzó con antigüedades, elementos de bronce, herramientas y artículos del hogar, como ollas, anafes, parrillas y hachas.

El crédito que impulsó el proyecto

Tiempo atrás, Leonel se presentó a la línea de crédito “Inclusión Financiera para Juventudes”, del gobierno de Neuquén, y obtuvo el monto máximo de 3 millones de pesos. Con ese dinero compró una cabina arenadora, un compresor de aire de 100 litros, una soldadora, máscaras de gas, un taladro de mano, mamelucos y dos bolsas de arena de microesfera de vidrio. Su desafío: “Devolverle la vida al metal y a las piezas oxidadas”.

“La arenadora es una cabina sellada que tiene una base con material abrasivo, que puede ser arena, microesferas de vidrio o cáscara de nuez. Para que funcione se necesita un compresor y una pistola con la que se regula el aire para sacar el óxido”, explicó. Su cabina es relativamente pequeña: tiene una capacidad de 700 litros.

Sobre la técnica, detalló que “dentro de la cabina, hay una pistola conectada al compresor de aire que tiene un pico con el que se sopletean las partes de metal que tienen óxido, que lo saca con una abrasión más blanda. Elegí el que es más amigable con el aluminio y con el acero”.

Leonel fue uno de los 74 jóvenes emprendedores de Neuquén que este año accedieron a este tipo de créditos, que cuentan con la asistencia de la Subsecretaría de Juventud y del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADeP). Hoy trabaja como guardia de seguridad en el EPEN y, en sus tiempos libres, apuesta a este emprendimiento que empezó como una iniciativa propia y descubrió que tenía un nicho de mercado.

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