De la cárcel a las calles de Posadas: el tallador que encontró en la madera una segunda chance
Germán pasó años preso y salió con un oficio que hoy le da de comer. Ahora recorre Posadas con sus tallas de madera: su historia demuestra que el trabajo puede ser la puerta de salida.
Germán Andrés Da Costa Lira, un hombre de 44 años, convirtió su paso por la cárcel en el punto de partida de una nueva vida. Hoy recorre las calles de Posadas vendiendo sus tallas de madera, un oficio que aprendió tras las rejas y que ahora es su principal sustento.
Su historia no empezó con la madera, sino con una juventud marcada por la violencia y el abuso, situaciones que lo llevaron a estar privado de su libertad. Fue en la Unidad Penal de Loreto donde, casi sin buscarlo, descubrió un talento que cambiaría su rumbo.
Un oficio que nació entre rejas
Durante su detención, Germán se acercó a la carpintería y empezó a probar distintas técnicas para trabajar la madera. Lo que al principio fue una forma de pasar el tiempo, pronto se volvió una pasión: transformar simples trozos en piezas hechas a mano, con paciencia y dedicación.
Ese aprendizaje, dice, se convirtió en una herramienta para encarar lo que vendría después. Porque cuando recuperó la libertad, decidió no soltar las herramientas.
Hoy, la calle es su taller
Germán ya no está preso, pero sigue recorriendo caminos: ahora transita distintos puntos de Posadas ofreciendo sus trabajos. Cada pieza que talla representa una oportunidad para construir un presente distinto al que dejó atrás.
La vereda es su lugar de trabajo y la madera, su mejor aliada. Su historia, más allá del pasado, habla de aprendizaje, esfuerzo y segundas oportunidades.
Mirá el video de su historia: