De las ollas de su papá a su propia fábrica: la historia del joven que creó Oasis, la cerveza que conquista San Juan
¿Qué hace un pibe de 23 años con un par de ollas viejas y una obsesión por la cerveza? La historia de Oasis, la marca que nació en un patio y hoy tiene local propio. Conocé el detrás de escena.
Emanuel Vázquez tiene 23 años, nació en Buenos Aires pero hace once que vive en San Juan. Lo que empezó como un pasatiempo en el patio de su casa, hoy es una marca de cerveza artesanal que ya tiene local propio y planea expandirse.
Un hallazgo fortuito en el fondo de la casa
La historia de Oasis nació a fines de 2022, casi por casualidad. Emanuel estaba harto del fernet y no le gustaba la cerveza industrial. Mientras limpiaba, encontró unas viejas ollas de su padre, que años atrás había probado con la cerveza casera.
“Le pregunté qué eran y le pedí que me enseñara. Ahí empecé a conocer el mundo de la cerveza artesanal, a ir a bares y ese verano fue pura cerveza”, recuerda entre risas.
El camino no fue fácil. Algunas cocciones salían bien, otras eran un desastre. Esa irregularidad lo obsesionó: “Me enojaba porque quería que saliera bien, y comencé a estudiar. Estudiaba administración de empresas en la facultad, y me pasé todo el 2023 cocinando para tener una buena receta”.
Ferias, fracasos y un préstamo que cambió todo
A comienzos de 2024 decidió probar suerte en ferias de emprendedores. El debut fue desalentador: “En las primeras dos o tres ferias me fue muy mal, a un punto tal de pensar en dejar el emprendimiento. Sentía que perdía tiempo. Luego fui a una y me fue bien, pude vender unos 30 litros y me pude comprar unas cositas para la elaboración”.
El punto de inflexión llegó a fines de 2024, cuando encontró en un remate un equipo profesional de 250 litros. “Pedí un préstamo, mi papá me llevó a Buenos Aires a buscarlas y las trajimos. Todo el verano trabajé para poder pagar esas ollas”, precisó.
En 2025, el proyecto ya le demandaba tanto tiempo que decidió dejar la facultad y dedicarse por completo a la cerveza. Ese año también hizo una diplomatura en Microcervecería en la UTN, donde conoció desde pequeños productores hasta plantas industriales. “Fue un antes y un después”, asegura.
De la casa al local propio
La producción arrancó en su domicilio, pero la demanda lo llevó a abrir un pequeño local para vender cerveza para llevar. La idea mutó rápido: “La gente quería quedarse a tomar ahí. Entonces habilitamos algunas mesas y ahora también sumamos pizzas”.
Hoy administra dos negocios: la fábrica en su casa y el local. Produce unos 200 litros mensuales, aunque calcula que podría llegar a 700 u 800 si mantiene un ritmo constante.
El nombre Oasis tiene un toque local: “Pensé en montañas, en el dique, en el agua. Quería algo que representara a San Juan. Creo que fue mi papá o mi mamá quienes dijeron 'Oasis'. Me gustó cómo sonaba y quedó”.
Su apuesta es una cerveza equilibrada y fácil de tomar, lejos del estereotipo de que la artesanal tiene que ser fuerte o turbia. “Busco una receta cremosa y ligera, amable al paladar”.
¿Qué viene para Oasis?
Sus objetivos a corto plazo incluyen ampliar la fábrica, automatizar procesos, fortalecer las redes y competir en certámenes nacionales. “Quiero participar en las copas nacionales, no tanto por ganar una medalla, sino por la devolución de los jurados. También quiero darle cada vez más valor a la marca y seguir aprendiendo”.
Con apenas 23 años, Emanuel Vázquez encontró en San Juan el lugar donde transformar una curiosidad nacida en el patio de su casa en un proyecto con identidad propia y grandes proyecciones.
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