De los ladrillos a la innovación: la app creada por un hijo de albañil que ganó un concurso nacional
La historia de Emanuel Ricaldi, que pasó de ayudar a su papá albañil a crear una aplicación que ganó un concurso nacional. El proyecto, que nació de la necesidad de independencia digital de su padre, ya se usa en obras de Mendoza.
Emanuel Ricaldi creció entre ladrillos y herramientas, pero su historia dio un giro inesperado: junto a su amigo Sebastián Zaragoza creó una aplicación para albañiles que terminó ganando un certamen nacional. El proyecto, bautizado “Escala”, nació de la necesidad de su padre, Marcos, de independizarse de la ayuda de su hijo para manejar la parte administrativa de su trabajo.
La historia de Emanuel arranca a los 12 años, cuando llegó a su casa con dos materias a diciembre. Su papá, albañil, lo miró fijo y le sentenció: “hijo, un lápiz pesa menos que una pala”. Al día siguiente lo llevó a la obra para que aprendiera el oficio junto a su abuelo Ezequiel, fundador de la tradición familiar.
Pero Marcos y su esposa Ruth soñaban con otro futuro para sus hijos. Esmeralda, la hermana de Emanuel, estudió odontología y se convirtió en la primera universitaria de la familia. Emanuel, por su parte, arrancó ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Cuyo y después se cambió a la Universidad de Mendoza.
Mientras estudiaba, Emanuel ayudaba a su papá con tareas administrativas: cargar asistencias en Excel, hacer informes. Marcos había escalado de albañil a contratista, pero la computadora lo aterraba. Cada vez que Emanuel llegaba de cursar, su papá le pedía que lo ayudara con los trámites digitales.
El viaje que lo cambió todo
La vida de Emanuel dio un vuelco cuando conoció a Louise, una ingeniera mecánica francesa. Se enamoraron y ella se fue a vivir con él a la casa de sus padres. Juntos planearon un viaje a Francia, algo que para Emanuel parecía imposible. Entre la facultad, los “pesos” que le daba su papá por ayudarlo y volver a la obra para juntar plata, el sueño se hizo realidad: viajaron en diciembre de 2025.
Pero mientras Emanuel paseaba por París, su papá lo llamaba desesperado desde Mendoza. “Hijo, no entiendo por qué imprimo la hoja de cálculo del presupuesto de una obra en Excel y no salen las líneas divisorias”, le decía. Las cinco horas de diferencia complicaban todo. Fue ahí cuando a Emanuel se le ocurrió una idea: crear una herramienta para que su papá no dependiera de él.
El nacimiento de “Escala”
De vuelta en Mendoza, Emanuel le escribió a su amigo Sebastián, a quien considera su mentor. “Quiero que me ayudes a crear un programa para que mi papá no tenga que necesitarme”, le dijo. Esa tarde, entre mates y fibrones, armaron un esqueleto en la pizarra que después se convirtió en código HTML. Con la ayuda de un programador llamado Gianfranco, la idea tomó forma.
Primero se la mostraron a arquitectos e ingenieros, que la recibieron con entusiasmo. Pero cuando la validaron con albañiles, el rechazo fue contundente: “esto no lo voy a usar”, “hay muchos botones, no sé para qué son”. A los jóvenes se les derrumbó la fantasía.
Entonces decidieron dar un giro: hacerla más sencilla, pensada desde los albañiles. Invitaron a Marcos a sumarse como guía. Fue él quien sugirió cambiar el nombre “Axis” por “Escala”, una palabra que usan en la obra. También propuso que la app funcionara en el celular, con dibujos de palas y ladrillos como botones.
El concurso que lo cambió todo
La aplicación permite al encargado de obra tomar asistencia, pedir materiales y ver ganancias, todo desde el celular. La oficina técnica puede certificar avances en simultáneo. Cuando la probaron en las obras de Marcos, los encargados la usaron sin decir nada. Marcos, emocionado, le dijo a Emanuel: “entiendo lo que estoy haciendo, esta aplicación es muy amigable”.
Un día, Emanuel vio en redes un concurso de la Universidad Nacional de Cuyo llamado “Emprende U”. A pesar de las dudas de Sebastián, se inscribieron. Avanzaron categoría por categoría hasta llegar a la final en Rosario, donde dieron un pitch que fue transmitido por YouTube. Toda la familia lo vio: Esmeralda desde su consultorio en La Pampa, Marcos y Ruth desde el auto, Louise desde el trabajo. Ganaron el certamen.
De regreso en Mendoza, los esperaba un asado familiar. El abuelo Ezequiel brindó: “me encuentro realizado”. Después se acercó a Emanuel y le dijo: “estoy realmente orgulloso de vos”.
En la entrevista con este medio, Emanuel mostró una “ganchera”, un gancho casero de alambre que le hizo su abuelo cuando tenía 12 años y lo llevó por primera vez a la obra. “Es una reliquia que guardo porque lo hizo mi abuelo”, contó. Hoy, mientras pasea a su perrita India, Emanuel piensa en el futuro de Escala y en el camino que lo trajo hasta acá.