De Río Grande a Luján: la mujer que vuelve a vivir un encuentro con el Papa 39 años después
Una vecina de Río Grande estará en el corazón del operativo de la visita del Papa en Luján. La espera para retirar su kit duró más de seis horas y lo que le entregaron no es lo que muchos imaginan. La historia de una fueguina que ya vivió un encuentro papal hace casi cuatro décadas.
Claudia Rodríguez, de 56 años y vecina de Río Grande, fue elegida entre los voluntarios que trabajarán en el operativo de la visita del papa León XIV a la Argentina. Integrante de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, cumplirá tareas de logística en Luján y será una de las encargadas de acompañar y orientar a los peregrinos.
La noticia no es menor para ella: casi cuatro décadas atrás, con apenas 17 años, había formado parte de la Jornada Mundial de la Juventud que reunió a miles de jóvenes con Juan Pablo II en Buenos Aires, en 1987. Ahora, a los 56, vuelve a sumarse a un acontecimiento de la Iglesia Católica, pero desde otro lugar: el servicio.
De la inscripción a la confirmación
La idea de ser voluntaria no nació con la visita papal. Claudia hacía tiempo que quería colaborar en el Santuario de Nuestra Señora de Luján y encontró en esta convocatoria la chance concreta de hacerlo.
Primero se comunicó con el santuario y después formalizó la inscripción en la plataforma habilitada para el voluntariado. La convocatoria la conoció mientras ayudaba con las redes sociales de su parroquia.
Superó una primera instancia de selección y el 6 de octubre recibió la confirmación de que su postulación había sido aprobada.
Trece módulos y un equipo de nueve
Desde entonces arrancó una capacitación virtual obligatoria de 13 módulos. Allí trabajó lecturas y evaluaciones sobre los valores del voluntariado, la figura de Jesús, cuestiones teológicas y el sentido espiritual de la visita del Papa.
La formación también tuvo una pata práctica: la organización, los canales de comunicación, las medidas de seguridad y los procedimientos que deben seguir los voluntarios frente a situaciones imprevistas.
Claudia quedó asignada a un equipo de ocho voluntarios y un coordinador, con responsabilidades dentro del operativo de logística en Luján. Entre las tareas posibles figuran orientar a los peregrinos, informar sobre los recorridos habilitados y explicar las restricciones de acceso que fije la organización.
Al momento de contar su experiencia, todavía esperaba que le confirmaran el sector específico donde cumpliría sus funciones.
Empatía, la clave de la preparación
Según contó, uno de los ejes centrales de la capacitación fue aprender a actuar con empatía, sobre todo con quienes puedan estar desorientados o atravesando alguna dificultad.
También remarcó la importancia de seguir las indicaciones de los coordinadores y de trabajar en conjunto ante emergencias, problemas de seguridad o personas que necesiten asistencia.
Seis horas de espera y una mochila amarilla
Como parte de los preparativos, la vecina fueguina viajó al Regimiento de Patricios, en Buenos Aires, para retirar el kit de los voluntarios. El trámite demandó más de seis horas de espera, tiempo que aprovechó para conocer a personas de distintas provincias y comunidades religiosas.
El material entregado incluye una mochila, una remera amarilla identificatoria, un rosario, una botella de agua, una pulsera y una tarjeta SUBE, que usará durante las actividades.
En cuanto al alojamiento, los voluntarios podrán quedarse en un establecimiento educativo, por lo que deberán llevar sus propios elementos de descanso: bolsas de dormir y colchones inflables. La organización dispuso transporte desde distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, aunque algunos integrantes de su grupo acordaron trasladarse en vehículos particulares.
Fe, vigilia y un rosario virtual
Además de las responsabilidades logísticas, Claudia participará de instancias de preparación espiritual. Entre ellas figuran una vigilia para voluntarios y el rezo del Santo Rosario con su grupo, previsto de manera virtual para el viernes. También se contemplan espacios de oración difundidos por el canal oficial de YouTube de la organización.
De acuerdo con su relato, en Buenos Aires ya se respira un movimiento intenso por las actividades anunciadas: banderas argentinas y papales, preparativos de seguridad y cambios en la circulación vehicular.
Para Claudia, lo que viene excede la organización de una celebración religiosa. Lo vive como una oportunidad para renovar la esperanza, fortalecer la unidad y compartir el amor de Cristo en un contexto social atravesado por dificultades.
