De Rosario a Manchester: la atleta que encontró en la fe el motor para brillar en Europa
¿Qué hace una rosarina en un velero en Barcelona compitiendo en Europa? Conocé la historia de Eliana Gerkelis, la atleta que encontró en la fe el impulso para superarse y brillar en el Grand Prix de Manchester.
Mientras el foco deportivo está puesto en el etíope Yomif Kejelcha Atomsa y su récord de media maratón en Buenos Aires, una joven rosarina escribe su propia historia en las pistas europeas. Eliana Gerkelis, de 27 años, logró dos podios en el Grand Prix de Manchester, apenas una semana después de competir en el Campeonato Argentino de Atletismo en Rosario.
Federada por la Asociación Rosarina de Atletismo (Arda), Eliana se subió al podio en los 1.500 y 3.000 metros llanos en el Trafford A. C. Manchester. Lo hizo con una hora y media de diferencia entre una prueba y otra, demostrando que su capacidad física y mental están a la altura de los desafíos internacionales.
Una vida dedicada al deporte
Eliana comenzó en el atletismo a los 16 años, aunque su vínculo con el deporte viene de muy chica. "Hago deporte desde los 3 años. Pasé por patín, natación, hockey, tenis y handball", contó a La Capital. Su familia, amante de la montaña, la incentivó siempre a mantenerse activa.
Fue precisamente esa inquietud la que la llevó a elegir el atletismo como disciplina principal. "Me gustaba más porque el 100% de la responsabilidad de entrenar dependía sólo de mí y de mi entrenador", explicó. Bajo la guía de Ariel Hosaín, coordinador de Cronos Atletismo, fue puliendo su técnica en las pruebas de fondo y medio fondo.
Su constancia dio frutos: representó al equipo santafesino en el certamen nacional organizado por la Confederación Argentina de Atletismo (Cada), donde dejó su marca en los 10.000 metros con un tiempo de 39' 24" 87c y en los 5.000 con 18' 27" 42c.
El salto a Europa
Buscando nuevos desafíos, Eliana viajó al Viejo Continente. Su primera parada fue el Grand Prix de Manchester, donde cosechó dos terceros puestos. "Tenía en mente correr de lleno 3.000 metros, pero luego de la carrera tuve una hora y media de recuperación y me dieron ganas de calzarme los clavos de nuevo y correr 1.500 metros", relató.
Esa decisión le valió otra medalla y una marca personal de 4' 56" 76c en los 1.500, además de un tiempo de 10' 46" 92c en los 3.000. "Creo que también es muy mental, fui a la segunda prueba sin expectativas y terminé haciendo una muy buena marca", agregó.
La preparación no fue sencilla. En Rosario, compagina sus entrenamientos con su trabajo como lashista en un local de estética. En Europa, encontró un lugar peculiar para alojarse: un velero prestado por una amiga en la rambla de Barcelona. "Entrenar en Barcelona tiene otro aire porque a la mañana temprano está lindo para entrenar por la Costanera y por la tardecita aún más porque corre más aire", comentó.
La fe como motor
Para Eliana, el atletismo no es solo una actividad física, sino un camino espiritual. "Mi motivación es disfrutar a Dios a través de lo que hago", confesó. Esa fe la mantiene enfocada y le da sentido a su esfuerzo diario. "Si no compito, acompaño a alguna amiga a alguna carrera o entreno, pero lo más importante es analizar cuáles son mis motivaciones a la hora de entrenar o competir", sostuvo.
El deporte le enseñó paciencia, constancia y a valorar el proceso. "Con el atletismo aprendí a ser más paciente, a tener mayor concentración en los entrenamientos y en los objetivos", afirmó. También destacó la importancia del equipo: "Tengo muy buenas compañeras y compañeros que nos ayudamos entre todos, somos un equipo y nos apoyamos".
Su próximo objetivo es el campeonato mundial de ruta en Copenhague, Dinamarca, el 19 de septiembre, donde correrá la milla y un 5K. Con la fe como bandera y el atletismo como estilo de vida, Eliana sigue demostrando que los sueños se construyen paso a paso, o en su caso, zancada a zancada.
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