De Rosario a tres continentes: la bailarina que conquistó el mundo con el malambo y sueña con volver
Lourdes Ramírez, de 24 años, recorrió África y Europa con el malambo argentino. ¿Qué la llevó a dejar Rosario y por qué sueña con volver?
Lourdes Ramírez, una rosarina de 24 años, llevó el malambo argentino por escenarios de África y Europa. Hoy, después de una gira que transformó su vida, su mayor anhelo es regresar a su ciudad natal para transmitir todo lo aprendido a las nuevas generaciones.
Nacida y criada en la zona sur de Rosario, Lourdes nunca olvida sus raíces. "Soy de Rosario, donde también nació nuestro querido Messi. Crecí viendo sus murales y caminando por las mismas calles que él recorrió. Eso siempre me recuerda de dónde vengo y el orgullo que siento por mi ciudad", cuenta con emoción.
Su pasión por la danza comenzó a los dos años, explorando disciplinas como clásica, jazz, contemporáneo y danzas árabes. Pero fue en plena pandemia cuando descubrió el folklore argentino. "En 2021 empecé a tomar clases gratuitas de folklore en una iglesia de mi barrio. Ahí nació algo muy fuerte dentro mío", recuerda. Luego se formó en el Profesorado Provincial de Danzas Isabel Taboga.
El destino le tenía preparada una oportunidad inesperada: un circo de Rosario la convocó para trabajar, y allí conoció el malambo fantasía, una versión escénica que combina destreza, fuerza y espectáculo. "Mis compañeros me enseñaron las primeras herramientas. Empecé a estudiar boleadoras, malambo norteño y bombo", relata.
¿Cómo fue el salto al mundo?
Sin experiencia previa en ese estilo, se animó a una audición. "Sentía que todavía me faltaba aprender muchísimo, pero igual fui", confiesa. Ese desafío la llevó a una compañía de Buenos Aires y, poco después, a Egipto. "Con mucho esfuerzo aprendí a manejar los elementos del show y emprendí viaje. Llegué a un lugar maravilloso donde también tuve que aprender idiomas y adaptarme a una cultura completamente diferente", explica.
Desde entonces, su carrera no paró de crecer. Recorrió distintos países llevando siempre la bandera argentina sobre el escenario. Pero, a pesar de los lugares increíbles que conoció, hay un momento que la emociona más que cualquier otro: "Lo que más me emociona es volver a Argentina y ver cuánto ama la gente nuestro folklore".
Vivir lejos también le dejó grandes aprendizajes. "Hubo momentos muy difíciles. Sin el idioma es complicado manejarse y cada país tiene costumbres distintas. Hay personas muy amables y otras no tanto. Todo eso te hace crecer, abrir la cabeza y entender que tus necesidades muchas veces no son las del otro. También aprendés a hacerte valorar en el trabajo", reflexiona.
El malambo como identidad
Para Lourdes, el malambo es mucho más que una danza. "El folklore me recuerda de dónde vengo. Me hace sentir en casa, poderosa y profundamente orgullosa de ser argentina. Arriba del escenario siento que puedo ser yo misma. Cuando uno baila con pasión, la gente lo siente. No importa el idioma ni la cultura: el público percibe la emoción y eso hace la diferencia", asegura.
Hoy, después de conquistar escenarios internacionales, su deseo está puesto nuevamente en Rosario. "Me encantaría volver y compartir todo lo que aprendí durante estos años. Quiero transmitir mi experiencia y también enseñar a quienes quieran aprender malambo y boleadoras", expresa con ilusión.
Antes de despedirse, deja una reflexión que resume su recorrido: "A la Argentina se la lleva siempre con uno. Aunque no quieras, terminás argentinizando cada lugar al que vas. Emigrar es difícil, pero también es hermoso cuando otras personas conocen, valoran y se enamoran de nuestras raíces".