De Tucumán a Ecuador: el DT que busca conquistar el básquet internacional

¿Qué hace un entrenador tucumano en Ecuador? Fabrizio Espósito dejó todo para dirigir en la Liga Básquet Pro. Conoce los secretos de su nueva vida y el plan para llevar más talento argentino al exterior.

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De Tucumán a Ecuador: el DT que busca conquistar el básquet internacional
De Tucumán a Ecuador: el DT que busca conquistar el básquet internacional

Fabrizio Espósito, entrenador tucumano, volvió a Ecuador para asumir como director técnico de San Antonio Gold en la Liga Básquet Pro. En diálogo con LA GACETA, reveló los desafíos de trabajar en el exterior, las diferencias con el básquet argentino y su objetivo de abrir puertas a otros jugadores de la provincia.

¿Quién es Fabrizio Espósito?

Cuando recibió el llamado para regresar a Ecuador, Espósito no dudó. Sabía que era la oportunidad que buscaba: ser entrenador principal fuera de Argentina. Hoy, instalado en Machala, conduce a San Antonio Gold en el torneo más importante de Ecuador. “Busco que mi carrera sea de manera continua en el exterior”, resume.

No es su primera experiencia en el país. La temporada pasada fue asistente del argentino Hugo Turilli. Meses después, apareció la chance de tomar las riendas del equipo. “Tuve la posibilidad de volver para San Antonio Gold como entrenador principal para los playoffs. Quedó una buena relación y eso me permitió repetir la experiencia”, explicó.

Un básquet diferente

Para Espósito, la principal diferencia está en la conformación de los planteles. “La calidad del jugador nacional no es la misma que en Argentina. Eso hace que los equipos incorporen muchos extranjeros y el juego cambie bastante”, señaló. La reglamentación permite hasta cinco fichas foráneas por equipo, la mayoría estadounidenses.

“Hay equipos repletos de norteamericanos. Eso hace que el juego sea mucho más de uno contra uno. En cambio, los equipos con más argentinos o sudamericanos intentan jugar de manera más colectiva”, analizó. En San Antonio Gold buscan equilibrio: “Hoy contamos con un solo extranjero argentino, Juan Cruz Rodríguez, de Tucumán. Buscamos generar ventajas colectivas para que después ellos exploten sus condiciones individuales”.

Vivir lejos de casa

Emigrar implica adaptarse a una cultura diferente. “Se extrañan muchas cosas: la familia, los amigos, la comida. Pero el trabajo ocupa prácticamente todo el tiempo”, contó. El ritmo de competencia ayuda: “Jugamos dos o tres partidos cada siete u ocho días. La exigencia es muy alta y siempre estás pensando en el próximo rival”.

Aunque admite el desarraigo, asegura que el ambiente facilita la adaptación. “La organización te hace sentir como en casa y uno termina enfocándose completamente en la competencia”, indicó.

Carrera internacional

Espósito tiene claro que Ecuador no es un destino final, sino un paso. “No sé si hablar de un sueño, pero sí tengo objetivos. Quiero seguir creciendo como entrenador principal y dirigir ligas cada vez más competitivas”, afirmó. Considera que el básquet argentino es una referencia mundial en formación de entrenadores. “Los entrenadores argentinos somos muy valorados. Siempre existe la posibilidad de salir porque tenemos una escuela muy buena”, destacó.

Su intención es seguir capacitándose para dar el salto a organizaciones con mayor estructura. “Uno empieza de a poco. Primero tiene que construir su camino para después aspirar a ligas de un nivel superior”, sostuvo.

La economía

Otro aspecto que cambia es el económico. “La mayoría de los países paga en dólares”, explicó. Sin embargo, aclaró que no todo son ventajas. “Los torneos duran apenas tres o cuatro meses. Después hay que esperar otra oportunidad. En Argentina, los contratos suelen durar entre ocho y 10 meses”, señaló. La estabilidad laboral sigue siendo un desafío.

Talento tucumano

En esta aventura no está solo. Uno de sus dirigidos es el tucumano Juan Cruz Rodríguez, con quien comparte equipo por sexta temporada consecutiva. “A Juan Cruz lo conozco hace muchos años y esta es la segunda vez que puedo dirigirlo como entrenador principal”, contó.

Pero su intención va más allá. “El jugador tucumano siempre va a tener lugar porque tiene algo que lo distingue. Somos intensos, agresivos, jugamos con mucha garra y nunca damos una pelota por perdida. Eso, cuando salís al exterior, es un plus muy importante”, aseguró. El año pasado, Tomás Allende también pasó por Ecuador. Espósito espera que la lista siga creciendo. “Ojalá en las próximas temporadas sean muchos más los jugadores tucumanos que puedan dar el salto”, concluyó.

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