De un club quebrado a un gigante polideportivo: los 30 años de Leo Mata al frente del Boxing Club
¿Cómo se levanta un club quebrado? Leo Mata lo logró en el Boxing Club tras 30 años de historia. Conocé los detalles de su gestión y el sueño que todavía persigue.
Leo Mata llegó al Atlético Boxing Club en 1996 con apenas 20 años para dar clases de fútbol infantil. Tres décadas después, es el presidente de una institución que pasó de ser una simple sede a un enorme complejo que alberga a miles de personas a diario. Pero el camino no fue fácil: tuvo que rescatar al club de una crisis económica devastadora.
En una entrevista con LU12 AM680, Mata repasó su historia y los desafíos que enfrentó para sacar adelante al Boxing, hoy considerado uno de los polideportivos más grandes de la Patagonia.
Los inicios y los padrinos
Cuando Mata pisó por primera vez el club, no existía el complejo actual. “Llegué a un club donde no existía ni me imaginaba que iba a existir ese complejo que existe hoy. Me acuerdo que simplemente era la sede de San Martín”, recordó.
Su llegada estuvo marcada por dos figuras clave: Juan Carlos Gargaglioni, su “padrino” futbolístico, y Emilio “Pichón” Guatti, su padrino dirigencial. Con ellos, instaló la escuela de fútbol infantil y comenzó a formar las primeras camadas de jugadores.
Antes de asumir la dirigencia, Mata tuvo una destacada carrera como futbolista de futsal. Entre 1990 y 1995 integró las selecciones argentinas juveniles y disputó tres sudamericanos y unos 20 torneos nacionales. “Estuve antes del campeonato mundial que ganó Argentina en 1994”, contó.
La crisis y el orgullo de levantarlo
Mata asumió la presidencia hace cinco años, en plena pandemia, con el club al borde del colapso. “Me tocó empezar mi gestión en 2020 con las deudas. El club estaba quebrado, porque estaba quebrado. Había que decirles a los empleados que se quedaran tranquilos, que les iba a pagar”, relató.
La recuperación demandó un esfuerzo enorme, pero hoy Mata se siente orgulloso de haber tomado las riendas en ese momento crítico. “Hoy recuerdo esa etapa y me siento orgulloso de haber tenido el valor de agarrar el club en esa época”, afirmó.
Tras conseguir la reelección, pudo ver los frutos de su trabajo. “Una vez que se equilibró el club y que ya estaba hermoso, necesitaba reivindicar. Era muy triste haberlo levantado de cómo estaba y después que venga otra persona y lo disfrute”, expresó.
Un club que no para de crecer
Actualmente, el Boxing cuenta con una gran variedad de disciplinas deportivas, entre ellas fútbol, futsal, gimnasia artística y rítmica, karate, kickboxing, boxeo, vóley, handball, hockey y patín. Mata destacó el crecimiento de hockey, gimnasia y vóley, que lograron posicionarse a nivel regional y nacional.
Para el presidente, la clave no es sumar deportes indiscriminadamente, sino fortalecer los que ya existen. “Nosotros queremos tener esa cantidad de deportes, pero tenerlos bien. A veces querés tener 20 deportes y tenerlos más o menos. Yo prefiero tener menos, pero hacerlo bien”, afirmó.
El crecimiento edilicio también convirtió al Boxing en un espacio para eventos masivos. Recitales, ferias y espectáculos se realizan en sus instalaciones, que se alquilan para generar recursos. “Uno tiene que mediar entre deporte, cultura y lo que la sociedad de Río Gallegos necesita”, sostuvo Mata.
El sueño del ascenso y la ayuda estatal
En lo deportivo, el gran objetivo sigue siendo el ascenso del fútbol. Mata rechazó la idea de que los equipos de Río Gallegos no pueden ganar en Comodoro Rivadavia. “Nosotros jugamos ocho veces con equipos de Comodoro en los últimos ocho años: ganamos cuatro y perdimos cuatro. No sé cuál es el puente de Güer Aike”, dijo.
Además, desmintió que el club reciba ayuda estatal para sus participaciones nacionales. “Desde 2019 que estuvimos a punto de ascender, jamás nos ayudaron. Si yo no lo salgo a decir hoy, queda instalado que al Boxing lo ayudan”, afirmó.
Mata también impulsa el sueño de que los jóvenes formados en Río Gallegos puedan probarse en clubes de Buenos Aires, como Toto Avilés o Colo Gil. “Intentamos que los chicos que tienen muchas condiciones y se animan primero prueben allá arriba. Si no les va bien, que vuelvan; si les va bien, que triunfen”, explicó.
Más que deporte, formación de personas
Para Mata, el éxito del Boxing no se mide solo en títulos. Se emociona al ver a exalumnos que hoy son padres y llevan a sus hijos al club. “Me enorgullece caminar y ver chicos que tuve como alumnos y que hoy son padres, hombres de bien”, contó.
“Triunfar en el fútbol o en el deporte no quiere decir solamente llegar a Huracán o a un club grande. También quiere decir que hayas salido un hombre de bien, una buena persona. Que seas doctor, periodista o lo que sea. Eso es ser un hombre de bien”, agregó.
Después de tres décadas, Mata resume su permanencia en el club con una frase: “Si estás en un lugar, intenta perdurar en ese lugar, a pesar de las buenas, las malas y las correntadas”. Hoy, ya no es el joven profesor que soñaba con ser coordinador, sino el presidente de una de las instituciones más importantes de la región, con un sueño pendiente: el ascenso.