De un proyecto a diez: el secreto que está transformando el campo argentino y genera ingresos millonarios
¿Cómo pasó Argentina de un solo proyecto a una decena certificada en un mercado millonario? Los detalles de la expansión silenciosa que está generando ingresos extra en campos de todo el país y captando la atención del mundo.
En apenas tres años, el mercado voluntario de carbono en Argentina dio un salto que pocos anticiparon. De una experiencia aislada se pasó a una cartera de diez proyectos certificados en el sector agropecuario y forestal, abarcando una superficie descomunal. Este crecimiento explosivo está redefiniendo el concepto de producción sustentable y abriendo una puerta a financiamiento internacional.
El punto de inflexión fue la creación de la Mesa Argentina de Carbono (MAC) en 2022. Este espacio logró articular empresas, técnicos e inversores, y hoy los resultados son tangibles: iniciativas distribuidas en distintas regiones que, en conjunto, abarcan casi un millón de hectáreas. Para dimensionarlo, es una superficie equivalente a casi 50 veces la Ciudad de Buenos Aires.
La clave de esta expansión radica en la certificación bajo estándares internacionales de alto prestigio. Los proyectos se desarrollan bajo protocolos como Verra, Cercarbono y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), lo que les permite emitir créditos de carbono con validación y demanda global.
Las iniciativas son diversas e integran múltiples beneficios. Incluyen desde la restauración y conservación de bosques nativos hasta la forestación mixta y sistemas pioneros de ganadería regenerativa. El objetivo es claro: combinar la captura de carbono con la protección de la biodiversidad y la producción agropecuaria.
¿Qué está pasando en las regiones?
“El aumento de proyectos certificados demuestra que el sector agropecuario y forestal del país está viendo al mercado de carbono como un mecanismo que complementa la producción sustentable mediante ingresos económicos adicionales”, explicó Juan Pedro Cano, coordinador de la MAC. Según su visión, cada nueva validación internacional confirma que Argentina puede ofrecer créditos competitivos y de alto impacto ambiental.
El crecimiento es geográficamente amplio. En los últimos meses se registraron desarrollos concretos en el Gran Chaco, la Selva Misionera, las Yungas, el Litoral, la región pampeana y la Patagonia. Esta expansión no solo refleja el vasto capital natural disponible, sino también una maduración notable de las capacidades técnicas y empresariales locales, atrayendo inversiones con impacto territorial directo.
Proyectos emblemáticos que marcan el rumbo
El sector ganadero es testigo de una transformación profunda. El programa SARA, articulado por Ruuts junto a Ovis XXI y Anthesis Group, impulsa la transición hacia sistemas regenerativos con potencial de captura de carbono en más de 400.000 hectáreas en Argentina, Chile y Paraguay.
En la Patagonia, se escribió un capítulo histórico. El proyecto Patagonia Región Improved Grazing – POA, desarrollado por Ruuts junto a Native y Ovis 21, se convirtió en el primer programa argentino de carbono en pastizales registrado por Verra. Abarca 500.000 hectáreas bajo manejo holístico diseñado para revertir la desertificación.
Otra iniciativa destacada es la de Boomitra, junto a Aves Argentinas y Campo21. Su proyecto “Grassland Restoration in the Temperate Grasslands of South America” promueve prácticas regenerativas en casi 30.000 hectáreas de la región pampeana, chaqueña y litoral.
En el frente de la conservación, el proyecto REDD+ Gran Chaco, impulsado por Vista Energy en Salta, tiene como meta evitar la deforestación en casi 5000 hectáreas de monte chaqueño. Mientras que en restauración, “Selva Paranaense Vida Nativa”, promovido por Nideport en Misiones, abarca más de 22.800 hectáreas de Bosque Atlántico y ostenta el reconocimiento CCB Gold de Verra.
Forestación y el desafío de escalar
Las plantaciones forestales mixtas también acumulan logros. El proyecto Santo Domingo, de GMF Latinoamericana y Novartis en Corrientes, lleva más de 15 años de implementación en 3400 hectáreas. UNITAN, con su iniciativa en Chaco y Formosa, alcanza casi 2500 hectáreas.
Cambium Earth junto a Pomera Maderas desarrolla proyectos mixtos en Corrientes y Buenos Aires, incluyendo un esquema silvopastoril certificado por Cercarbono. Vista lidera otra iniciativa de forestación en Salta sobre más de 3300 hectáreas de tierras degradadas.
Para la Mesa Argentina de Carbono, el gran desafío ahora es escalar. La cartera de proyectos certificados genera referencias de calidad que atraen más financiamiento y fortalecen la posición del país de cara a la expansión de los mercados vinculados al Artículo 6 del Acuerdo de París.
Los expertos subrayan que Argentina tiene el potencial de convertirse en un oferente relevante de reducciones certificadas a nivel global. Para ello, se necesita mayor previsibilidad normativa y un acceso fluido a mercados internacionales, donde los precios por crédito de carbono pueden triplicar o incluso quintuplicar los valores locales.
“El mundo necesita créditos de carbono confiables y Argentina está comprobando que tiene recursos naturales, conocimiento y empresas capaces de proveerlos. El desafío ahora es generar las condiciones para escalar”, remarcó Juan Pedro Cano.
Con nuevos desarrollos en evaluación y una cartera en continua expansión, el carbono se consolida como un nuevo vector productivo para el país. No solo genera ingresos complementarios y empleo en economías regionales, sino que representa una oportunidad concreta de posicionamiento internacional en un mercado global cuyo crecimiento no tiene techo.