De una góndola en España a una fábrica en San Martín: el secreto detrás de la tortilla que quiere conquistar el país

¿Qué vieron cinco amigos en un supermercado de España que los llevó a invertir miles de dólares y montar una fábrica en San Martín? La historia del emprendimiento que empezó en una cocina prestada y hoy proyecta facturar miles de millones.

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De una góndola en España a una fábrica en San Martín: el secreto detrás de la tortilla que quiere conquistar el país

Lo que empezó como una simple pregunta entre amigos durante unas vacaciones en Europa se transformó en un emprendimiento que hoy proyecta facturar miles de millones. La clave estuvo en una góndola de supermercado española y una idea que no pudieron sacarse de la cabeza.

Ignacio Santa Cruz, Ignacio Belderrain, Ariel Morena, Carlos Guido Gaziglia, Matías García Laplaza y Federico Morena son los cinco socios de Pilar detrás de Ueno Foods. La empresa, que nació con una inversión inicial de US$5000, tiene como objetivo facturar $2300 millones este año.

El momento de la inspiración

La chispa se encendió en 2022. Durante un viaje a España con sus parejas, el grupo se encontró con algo inusual para ellos: góndolas repletas de tortillas de papa envasadas al vacío y listas para consumir. La curiosidad los llevó a probarlas.

“En el supermercado nos llamó la atención ver góndolas con muchísimas tortillas de papa envasadas al vacío. Las probamos y nos pareció una locura; tenían un sabor espectacular, como de bodegón”, relató Santa Cruz a TN. La impresión fue tan grande que al día siguiente compraron 30 unidades.

Compraron dos máquinas para envasar al vacío e hicieron las primeras pruebas en sus propias casas. La inversión inicial fue de US$500 (Foto: Gentileza Ueno Foods).
Compraron dos máquinas para envasar al vacío e hicieron las primeras pruebas en sus propias casas. La inversión inicial fue de US$500 (Foto: Gentileza Ueno Foods).

La idea quedó latente hasta que, meses después, varios de los amigos comenzaron a replantearse sus carreras profesionales. Fue el momento en que decidieron unirse para emprender. “Nos miramos y decidimos emprender”, resumió Morena.

De la cocina de casa a las primeras ventas

El proyecto arrancó de la manera más casera posible. Compraron dos máquinas para envasar al vacío, con una inversión que hoy equivaldría a unos $7,1 millones, y comenzaron a hacer pruebas en sus propias viviendas.

Armamos un pizarrón y un cronograma para ver qué necesitábamos”, recordó Santa Cruz, quien se encargó de realizar entre cinco y siete pruebas de receta hasta dar con la fórmula adecuada. Las primeras tortillas tenían una vida útil de solo siete días en heladera, pero el sago convenció a familiares y amigos.

El crecimiento inicial fue tan improvisado que llegó un punto en que sus parejas les pidieron que dejaran de cocinar en casa por el olor y el desorden. Un amigo les prestó la cocina de un catering una vez por semana, donde empezaron a producir entre 50 y 150 unidades semanales.

Tras meses de búsqueda lograron desarrollar una tecnología que les permitió producir a gran escala. (Foto: Gentileza Ueno Foods).
Tras meses de búsqueda lograron desarrollar una tecnología que les permitió producir a gran escala. (Foto: Gentileza Ueno Foods).

El nombre de la empresa, Ueno, surgió de manera espontánea en una reunión. “Alguien escribió ‘bueno’ sin la ‘b’ y nos gustó mucho. Después entendimos que la palabra ‘bueno’ se usa todo el tiempo en nuestro país y nos pareció un nombre cercano”, explicó Santa Cruz.

El salto a la industrialización

El siguiente paso fue alquilar la cocina de un club para producir todos los días, escalando a entre 100 y 200 tortillas diarias. La estrategia de ventas fue igual de directa: recorrer negocios con una mochila térmica para que los dueños probaran el producto.

“Fue algo insólito porque nadie conocía el producto, pero al argentino le gusta la tortilla. Cuando veían que podían comer una rica en dos minutos y medio, la aceptaban”, detalló Santa Cruz. En solo seis meses lograron colocarse en 50 tiendas de Zona Norte.

El gran desafío tecnológico fue industrializar el proceso sin perder la esencia casera. Descubrieron que las máquinas necesarias casi no existían fuera de España. Tras una extensa búsqueda, desarrollaron su propia tecnología. “Somos la única empresa de Latinoamérica capaz de hacer tortilla de papa industrial con sabor y textura caseros”, afirmó García de Plaza.

Ueno Foods hoy tiene una planta industrial en San Martín, 18 empleados y presencia en supermercados de todo el país (Foto: Gentileza Ueno Foods).
Ueno Foods hoy tiene una planta industrial en San Martín, 18 empleados y presencia en supermercados de todo el país (Foto: Gentileza Ueno Foods).

El salto definitivo llegó con la inauguración de una planta industrial en San Martín, con una inversión que superó el medio millón de dólares, financiada mediante una ronda entre familiares y amigos. Hoy la empresa cuenta con 18 empleados.

Proyección millonaria y expansión

Los números del negocio muestran un crecimiento exponencial. En 2024 facturaron $90 millones. En 2025, la cifra superó los $500 millones. Para 2026, el objetivo es ambicioso: alcanzar los $2300 millones si se concretan los nuevos acuerdos comerciales en marcha.

Actualmente, producen aproximadamente 35.000 tortillas por mes en una planta con capacidad para llegar a 250.000 unidades. La marca ya está presente en grandes cadenas de supermercados, apps de delivery, dietéticas y comercios tradicionales de todo el país.

“Entrar a los supermercados suele ser difícil, pero a nosotros nos vinieron a buscar porque querían traer este producto desde España”, reveló Morena sobre una ventaja competitiva inicial.

Tras meses de búsqueda lograron desarrollar una tecnología que les permitió producir a gran escala (Foto: Gentileza Ueno Foods).
Tras meses de búsqueda lograron desarrollar una tecnología que les permitió producir a gran escala (Foto: Gentileza Ueno Foods).

El plan a futuro incluye ampliar la línea de productos con versiones que incluyan chorizo colorado, espinaca y otras variantes. Además, ya tienen la mira puesta en comenzar a exportar, con Uruguay y Paraguay como los primeros destinos en la región.

La meta final del grupo de amigos es clara: replicar en Sudamérica el fenómeno que vieron en España, transformando la tortilla de papas, un ícono de la cocina casera, en un producto cotidiano de góndola. Y que esa revolución gastronómica tenga origen argentino.

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