De una pelota y botellas como conos a una fundación: el Milagro que crece en Alto Comedero

¿Sabías que una escuelita de fútbol en Alto Comedero empezó con botellas como conos y una sola pelota? Hoy contiene a más de 80 chicos. Conocé su historia.

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De una pelota y botellas como conos a una fundación: el Milagro que crece en Alto Comedero
De una pelota y botellas como conos a una fundación: el Milagro que crece en Alto Comedero

En el barrio B1 de Alto Comedero, una escuelita de fútbol gratuita se transformó en un pilar para más de 80 chicos. Lo que empezó con una sola pelota y botellas de agua como conos, hoy es la Fundación El Milagro, un espacio que busca contener, acompañar y ofrecer un lugar de encuentro.

Francisco Hualampa, presidente de la fundación; Yanina Canavire, integrante; y Gonzalo Mamaní, uno de los chicos de la categoría 2015, visitaron Canal 4 y relataron cómo nació esta iniciativa que sigue creciendo.

¿Cómo empezó todo?

La escuelita funciona desde aproximadamente 2015 o 2016, aunque la fundación se constituyó recién en 2022 y hace poco logró su personería jurídica. Hualampa recordó los inicios con pocos recursos: “Los conitos eran botellitas de agua, teníamos una sola pelota y los arcos eran los grandes”.

Con el esfuerzo de profesores y vecinos, el proyecto fue creciendo. Hoy, Francisco Hualampa, Pedro Zambrano y Renzo Ferreira lideran el grupo, junto a otros voluntarios que colaboran sin cobrar nada.

“No cobramos un sueldo, no cobramos inscripciones para los chicos. Todo es gratis para ellos”, explicó Hualampa.

El fútbol como herramienta de contención

En la Fundación El Milagro aseguran que el objetivo va más allá de ganar partidos. “Hay chicos que están mal y se aferran a la escuelita. Vienen, nos cuentan qué está pasando y uno siempre trata de ayudarlos”, relató Francisco.

Los entrenamientos y los partidos de los sábados se convirtieron en un espacio para despejarse, hacer amigos y compartir. “Cuando llegan ahí todos son amigos. Eso es lo más lindo”, señaló.

Yanina Canavire destacó el compromiso de los profesores, que después de trabajar dedican su tiempo a los chicos: “Se dedican de manera voluntaria a asistir y contener, que es lo más importante”.

Gonzalo y el sueño que nace en el barrio

Entre los más de 80 chicos está Gonzalo Mamaní, zurdo y mediocampista de la categoría 2015. En la entrevista contó que lo que más le gusta de la fundación son sus profesores porque “nos ayudan a aprender más cosas”.

También habló de la final que debía jugar contra el equipo de las 100 Viviendas. Cuando le preguntaron de dónde era, su respuesta resumió el espíritu del lugar: “Yo soy del Milagro”.

Una puerta abierta para todos

Los entrenamientos se realizan lunes, miércoles y viernes de 19 a 20, y la convocatoria sigue abierta para los chicos que quieran sumarse.

Desde la fundación aseguran que el crecimiento de la escuelita también impactó en el barrio. “Lo vemos como una contención social para los niños, más que competitiva. Con el deporte, obviamente”, resumió Hualampa.

Lo que comenzó con botellas usadas como conos y una sola pelota, hoy reúne a decenas de chicos alrededor de una cancha, profesores voluntarios y una comunidad que decidió sostener el proyecto.

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