De vender panchos a recibir una panchera industrial: la historia de Santy y el apoyo municipal que transforma vidas
Un adolescente de 16 años recibió una panchera industrial del municipio de Tartagal. ¿Querés saber cómo esta política de apoyo a emprendedores está cambiando la vida de decenas de vecinos?
En Tartagal, el intendente Franco Hernández Berni convirtió el apoyo a emprendedores en una política de gestión que ya alcanza a decenas de vecinos. La entrega de herramientas y capacitaciones gratuitas es el motor de una transformación que se ve en cada rincón del municipio.
El caso más reciente es el de Santy, un adolescente de 16 años que estudia en la Escuela de Educación Técnica y que, en sus ratos libres, atiende su puesto de panchos. Lo que comenzó como un pasatiempo, hoy es un pequeño negocio que vende unos 60 panchos diarios. “Antes vendía poquito, pero ahora vendo como 60 panchos todos los días”, confiesa tímido.
El área de emprendedores del municipio se enteró de su esfuerzo y decidió darle un impulso: le entregaron una panchera industrial. Así, su emprendimiento “Pintó pancho” podrá crecer y, quién sabe, diversificarse en el futuro.
Santy no es el único. Detrás de él hay decenas de historias: “Coquito”, un jubilado de 80 años de Villa Saavedra que sigue trabajando para ayudar a su familia; la familia Jaime, que desde hace más de una década honra a la Virgen de la Peña en su finca del kilómetro 7 de la ruta nacional 86; o una joven madre que fabrica empanadas y recibió un horno semi industrial después de que las lluvias destruyeran su hornito de barro.
“Es el Estado presente”
El intendente Hernández Berni participa activamente en las entregas. “Ellos nos agradecen, pero cuando veo los rostros de esta gente a la que conozco desde siempre, me siento muy bien. Agradezco el apoyo de Gustavo Sáenz, porque es su decisión que ese chico, ese hombre, esa mujer que quiere seguir trabajando de forma digna, lo pueda hacer”, explicó mientras compartía un pancho en el puesto de Santy.
Capacitación y potencial
Ana Barrios, directora de capacitación, destaca la variedad de cursos gratuitos: robótica para niños, peluquería, barbería, cocina, diseño de indumentaria, maquillaje y masoterapia, entre otros. Además, menciona el programa “Mi Primer Empleo”, que desde abril pasado ya permitió a 54 jóvenes tener su primera experiencia laboral con salario mínimo, incluso en la fábrica textil local.
“Lo más satisfactorio es cuando un chico te llama y te dice: ‘Profe, venga a ver cómo me estoy instalando en mi casa con mi peluquería’”, cuenta Barrios. Los capacitadores saben que el conocimiento es una herramienta que acompañará a los emprendedores toda su vida, sin importar dónde estén.
Los espacios para formarse son variados: CIC Norte, CIC Sur, CIC Rural, áreas de emprendedurismo y centros barriales. En Tartagal, a pesar de las dificultades, el que no aprende es porque no tiene la impronta o le falta decisión. Con las herramientas informáticas y las ventas online, que también se enseñan, las posibilidades para los tartagalenses parecen ilimitadas.