Deambulaba por el San Bernardo amenazando a las familias: lo que hizo con un celular lo terminó hundiendo
Un vecino cuidaba a un familiar internado en el San Bernardo cuando un desconocido lo abordó y le arrebató el celular. Lo que el delincuente no imaginó fue lo que pasó después, cuando la víctima fue a denunciarlo...
Un hombre que se dedicaba a merodear la zona del Hospital San Bernardo, en la capital salteña, atemorizando a las familias y exigiendo dinero, fue detenido y condenado a prisión efectiva. La gota que rebalsó el vaso fue el robo de un celular a un vecino que cuidaba a un pariente internado.
El caso se inició con una denuncia el 19 de octubre. Según la investigación, un hombre que estaba sobre la avenida frente al nosocomio fue abordado violentamente por Raúl Alberto González, quien tras un forcejeo le arrebató el teléfono y escapó.
Pero el calvario para la víctima no terminó ahí. Cuando se dirigía a la comisaría a radicar la denuncia, el mismo sujeto lo interceptó en la vía pública y lo amenazó de gravedad para que no involucrara a la Policía.
Hostigamiento sin tregua
Lejos de alejarse, el acusado redobló la presión en los días siguientes. El 21 de octubre, de madrugada, mientras el denunciante permanecía en las inmediaciones del hospital al cuidado de su familiar internado, González se presentó hasta en tres oportunidades para amedrentarlo.
El límite llegó esa misma mañana, cuando la víctima volvió a la dependencia policial para ampliar su exposición y el individuo volvió a cruzarse para amenazarlo. Ante el riesgo inminente, se activó una alerta al Sistema de Emergencias 911 y una patrulla policial acudió rápidamente para demorar al sospechoso en el lugar.
Testimonios y condena
En la causa, encabezada por la fiscal penal Carolina Mateo Bellini y representada en la audiencia por la auxiliar fiscal Gabriela Rodríguez, se sumaron testimonios de comerciantes y transeúntes. Los testigos confirmaron que el imputado merodeaba constantemente la zona del San Bernardo, causando desorden y exigiendo dinero con una actitud sumamente agresiva.
Con las pruebas reunidas, el juez del distrito Centro, Diego Rodríguez Pipino, homologó un acuerdo de juicio abreviado. González confesó su autoría en los delitos de robo simple y amenazas (cinco hechos) en concurso real, y fue condenado a un año de prisión de ejecución efectiva. La sentencia busca garantizar que no vuelva a deambular por el predio hospitalario.