Declaración clave en juicio por crimen revela el control oculto y la piedad que atrapó a la víctima
¿Cómo una relación marcada por llantos nocturnos y videollamadas constantes terminó en tragedia? Los detalles del testimonio que revelan el control disfrazado de fragilidad.
El testimonio de una amiga cercana en el juicio por el crimen de Mercedes Kvedaras expuso cómo el imputado usaba la fragilidad para ejercer control, mientras la víctima luchaba entre el deseo de separarse y la piedad que le inspiraba. La declaración de Bárbara Bach, quien se definió como “una hermana” de Mercedes, pintó un retrato de una mujer atrapada en una red emocional que finalmente le costó la vida.
Bárbara relató que Mercedes estaba decidida a separarse de José Figueroa, pero el estado de él se lo impedía. Según la testigo, Mercedes le confesó: “Yo no me puedo ir porque no lo puedo dejar así, está muy mal. Yo necesito que él esté mejor para irme”. El martes previo al crimen, ambas se reunieron a tomar el té y Bárbara la notó angustiada y sin voz.
La convivencia era un calvario emocional. Mercedes le contaba a su amiga que Figueroa pasaba las noches en vela. “Ella me dijo que él lloraba toda la noche, que ella se despertaba en medio de la noche y él estaba sentado tomando mate en el living llorando. Lloraba como un bebé, por eso ella no se animaba a irse”, detalló Bach ante el tribunal.
¿Cómo se manifestaba el control?
A pesar de que Bárbara afirmó no haber presenciado actos de violencia física, sí describió conductas de control persistentes. Mencionó que el imputado solía llamarla por videollamada constantemente para verificar su ubicación: “Ella lo atendía y le decía ’aquí estoy en lo de Barbie’. Él no se mostraba celoso, pero se aseguraba por videollamada de que ella esté conmigo”.
La querella consultó sobre la voluntad de Figueroa de mantener la familia unida, a lo que la testigo respondió que “él hacía cosas para evitar separarse” y que en crisis anteriores solía proponer viajes o mudanzas para dilatar la ruptura. Incluso se mencionó un antecedente de un intento de suicidio de Figueroa años atrás, tras una ruptura en una relación previa.

Mercedes tenía planes para su futuro. Buscaba alquilar una casa en la zona de San Lorenzo. No obstante, la cuestión económica era una gran preocupación.
¿Qué sucedió el día del crimen?
El día del crimen, Bárbara se enteró de la desaparición por mensajes de amigos. Un detalle escalofriante que aportó la testigo es que la pareja solía ir a conversar a un árbol en especial cuando tenían problemas; cuando supo el desenlace, Bárbara pensó inmediatamente que el cuerpo aparecería allí.
Hacia el final de su declaración, se introdujo un elemento que arrojó luz sobre el entorno espiritual. Bárbara fue consultada por su relación con Agustina García Fernández. “Las conocimos en un retiro espiritual que fuimos con Mer”, explicó Bach.
La testigo la describió como una “médium” que realiza “limpiezas energéticas”. Según la explicación brindada en la audiencia, ella afirma poseer un “don” que le permite conectarse con personas que ya han fallecido. Consultada por la defensa del imputado, Bach confirmó explícitamente que “la médium” fue a visitar a José Figueroa mientras este se encontraba en la cárcel.