Declaración de Netanyahu sacude los mercados: el petróleo se desploma tras un anuncio sorpresa
Una frase del primer ministro israelí hizo tambalear los mercados globales. ¿Qué dijo exactamente Netanyahu para provocar una caída inmediata del petróleo y qué advierten los analistas sobre este “alivio” repentino? Los detalles del anuncio que cambió todo.
Una frase del primer ministro israelí bastó para alterar la tensa calma de los mercados energéticos globales. El precio del petróleo sufrió una baja superior al 2% este viernes en las plazas asiáticas luego de que Benjamin Netanyahu asegurara que Irán está siendo “diezmado” y que la guerra terminará “mucho más rápido de lo que la gente imagina”.
La reacción fue inmediata y contundente. El barril de Brent, referencia internacional, cayó a 105,88 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió hasta los 93,20 dólares. Este movimiento marca un giro significativo, considerando que días atrás los precios habían rozado niveles cercanos a los 120 dólares, alimentados por el temor a una escalada del conflicto en Medio Oriente.
¿Qué dijo exactamente el líder israelí?
En una rueda de prensa, Netanyahu fue categórico al afirmar que Israel “está ganando la guerra”. Sus palabras, dirigidas a calmar la ansiedad internacional, tuvieron un efecto directo en la percepción del riesgo. Los inversores interpretaron el mensaje como una señal de que la crisis de oferta energética, generada por la incertidumbre bélica, podría ser más corta de lo anticipado.
Stephen Innes, analista de SPI Asset Management, explicó el fenómeno: las declaraciones del primer ministro “han tranquilizado a los mercados” porque acortan la perspectiva sobre la duración del conflicto. Sin embargo, el experto lanzó una advertencia crucial que pone un manto de duda sobre el optimismo: “aunque el capítulo geopolítico termine antes de lo previsto, el sistema energético no se reinicia a voluntad”.
La reacción en cadena en las bolsas asiáticas
El impacto de las declaraciones no se limitó al crudo. Los principales índices bursátiles de Asia mostraron un comportamiento errático, reflejando la persistente incertidumbre. En Hong Kong, el Hang Seng cedía un 0,66%, situándose en 25.332,39 puntos. En China, el compuesto de Shanghái retrocedía un 0,20% hasta las 3.998,43 unidades.
Una excepción parcial se registró en Seúl, donde el índice Kospi lograba una suba del 0,53%, alcanzando los 5.794,02 enteros. Este mosaico de resultados evidencia que, a pesar del alivio momentáneo, los inversores permanecen extremadamente atentos a cada nuevo desarrollo en el escenario geopolítico, conscientes de su volatilidad.
La situación dejó en claro una vez más la extrema sensibilidad de la economía global a los eventos en Medio Oriente. Un solo discurso puede desencadenar movimientos de miles de millones de dólares, reconfigurando las expectativas sobre los costos de la energía y, por extensión, sobre la inflación y el crecimiento en todo el mundo. La pregunta que flota en el aire es si esta calma será duradera o solo un respiro temporal antes de la próxima sacudida.