Declaración polémica en el juicio Lebbos: una perito asegura no tener causas, pero el padre de Paulina la acusa de mentir
Una perito clave declara en el juicio por Paulina Lebbos y asegura no tener causas penales, pero el padre de la víctima la acusa de mentir. ¿Qué se esconde detrás del archivo de la investigación en su contra y los cuestionamientos a las pruebas?
Un nuevo capítulo de tensión se vivió este jueves en el juicio por el crimen de Paulina Lebbos. La bioquímica Lilia Moyano declaró no tener causas penales en su contra, una afirmación que el padre de la víctima, Alberto Lebbos, desmintió de inmediato asegurando que “miente”. La profesional, involucrada en la investigación inicial, defendió su trabajo en la escena del hallazgo del cuerpo en Tapia.
Durante su testimonio, Moyano reiteró su versión sobre los hechos ocurridos el 11 de marzo de 2006. Explicó que su función en el lugar del hallazgo, a la vera de la ruta 341, fue recolectar y preservar pruebas, asegurando que levantó “toda la evidencia disponible”.
Sin embargo, esta declaración choca con un hecho posterior: un mes después, personal de Gendarmería Nacional realizó una nueva inspección en el mismo sitio y encontró objetos que no habían sido resguardados inicialmente.
¿Una investigación archivada?
El momento más álgido se produjo cuando Moyano afirmó no tener ninguna causa penal en trámite en su contra. Esta declaración provocó la reacción inmediata de Alberto Lebbos durante un cuarto intermedio.
El padre de Paulina aseguró a la prensa que la investigación sí existe y hasta proporcionó el número de expediente: “30657 del 2019, Moyano, Lilia Amelia sobre encubrimiento”. Según pudo confirmar este medio, el expediente fue efectivamente archivado en 2024, aunque se desconocen los motivos específicos de esa decisión.
La orden de investigar a la bioquímica databa de 2019, cuando un tribunal dispuso indagarla por un presunto encubrimiento del homicidio de la joven.
Cuestionamientos sobre las pericias
Otro punto controvertido de la declaración fue la mención al análisis toxicológico. Moyano afirmó que el estudio determinó que Paulina Lebbos tenía 1,56 gramos de alcohol en sangre al momento de su muerte.
Minutos después, la bioquímica forense Sara Cristina Daives cuestionó severamente esa conclusión. Daives sostuvo que ese tipo de análisis carece de valor en un cadáver en estado de putrefacción, ya que bacterias y hongos pueden generar alcohol de forma post mortem.

Al concluir su declaración como testigo, Lilia Moyano se dirigió a la prensa. Expresó que el caso Lebbos representó para ella “una gran decepción” y lamentó no haber podido hacer más por la investigación.
Además, señaló que las pericias que no se realizaron sobre la evidencia recolectada fueron responsabilidad de los primeros fiscales de la causa, Alejandro Noguera y Carlos Albaca.
Los señalamientos pendientes
La bioquímica había sido señalada para ser investigada por varios aspectos clave. Uno de ellos fue la destrucción de larvas recolectadas del cuerpo de Paulina, que permanecieron siete años sin analizarse y luego fueron eliminadas sin autorización fiscal.
También fue cuestionada por el estado de conservación de cabellos hallados en el cuerpo de la víctima, los cuales se degradaron tras pasar años sin que se realizaran los estudios de ADN correspondientes.
Frente a este último punto, Moyano sostuvo que ella recomendó realizar el cotejo genético de los pelos, pero que el entonces fiscal Carlos Albaca no lo ordenó. Su testimonio deja más interrogantes sobre las fallas en la investigación inicial que lleva casi dos décadas sin resolver completamente.