Declaró entre lágrimas la esposa del sanjuanino Pérez: su celular y un detalle que la complica
Su celular, la ubicación satelital encendida y un chaleco bordó sin lavar: lo que la esposa del sanjuanino Pérez puso sobre la mesa en el juicio por Loan. "Jamás nos opusimos a nada", dijo entre lágrimas.
María Victoria Caillava se quebró en llanto en su primera declaración en el juicio por la desaparición de Loan y defendió a su esposo, el sanjuanino Carlos Pérez. La exfuncionaria negó haber trasladado al nene de cinco años en su camioneta y puso su teléfono celular a disposición de la Justicia para probar el recorrido que hizo junto al exmarino. "Jamás nos opusimos a nada", aseguró.
En un testimonio cargado de desesperación, la mujer insistió en que nunca subieron a Loan al vehículo ni lo atropellaron, y buscó desvincular por completo de la causa a Pérez. Ante la jueza, remarcó que mantuvo siempre encendida la ubicación satelital de su teléfono para demostrar que la camioneta que compartía con el sanjuanino fue directo desde la casa de la abuela Catalina hasta el galpón de su propia vivienda, en la localidad de 9 de Julio.
La acusación que lanzó en plena audiencia
Caillava no solo se defendió: también apuntó contra quienes, según ella, sostienen la hipótesis de un accidente vial. Aseguró que a muchas personas les conviene esa teoría y lo dijo entre lágrimas. En ese tramo de su declaración, se declaró responsable por el sufrimiento que atraviesan su esposo y su hijo, a quien describió como un joven muy trabajador.
Al reconstruir el día de la desaparición, la mujer contó que la abuela Catalina la llamó para alertarla sobre la ausencia del menor y preguntarle si no se había escondido en la camioneta. Ella le respondió que su marido siempre cerraba el vehículo con llave. Según su relato, ambos revisaron el rodado de inmediato y, al confirmar que el nene no estaba, intentó comunicarse con Laudelina Peña y terminó llamando al policía Hernán Duarte porque el teléfono de la comisaría local nunca andaba.
Después, ella y Pérez se sumaron a los rastrillajes a pie por los campos y montes de la zona.
El allanamiento y la ropa guardada
Respecto del allanamiento posterior de su casa, Caillava insistió en que la pareja colaboró en todo momento: entregaron sus dispositivos móviles en sobres de papel y pusieron a disposición la ropa que habían usado ese día, incluido un chaleco bordó sin lavar.
La acusada también denunció que siente temor por los ataques de una vecina llamada Brisa Contreras. Según su versión, esas agresiones surgieron porque ella era la única funcionaria local que se animaba a informar a comisarios e intendentes sobre los búnkeres de venta de droga que afectaban a los chicos del pueblo.
Cómo sigue el juicio
El juicio oral continuará con las declaraciones testimoniales de los policías federales José María Rodríguez, Lisandro Ariel Sánchez y Pablo Fernando Culshaw, convocados por el fiscal federal Carlos Schaefer. También está prevista la declaración de Jorge Luciano Bertón, hijo de Caillava, quien participó en las búsquedas iniciales y no se encuentra imputado.
Mientras tanto, la querella que representa a la familia de Loan mantiene firme su pedido a la Justicia para que se drenen por completo dos lagunas de la zona en busca de pistas, a pesar de los rastrillajes previos que ya se hicieron en el lugar.