Declaró por la muerte de Estefanía y una frase suya heló la sala
Doce jurados y una pregunta que define todo: ¿femicidio o suicidio? La fiscalía habló de un arma que no estaba apoyada y la defensa mostró pólvora en las manos de Estefanía. El veredicto se conocerá en las próximas horas.
El juicio por jurados que define el futuro del policía Emerson Marín, acusado por el femicidio de Estefanía Civardi, entró en su etapa decisiva en Bariloche. Tras cuatro jornadas de audiencias, la fiscalía y la querella reclamaron una condena a prisión perpetua, mientras la defensa insistió en que la joven se quitó la vida. Los doce jurados populares escucharán esta tarde las instrucciones del juez técnico Sergio Picetto y luego quedarán aislados para deliberar sin interrupciones hasta alcanzar un veredicto.
El alegato de la fiscalía: el arma no estaba apoyada
El fiscal Martín Lozada construyó su acusación sobre los peritajes que descartaron la hipótesis del suicidio. El dato central que expuso fue la distancia entre el caño del arma y el cuello de la víctima: entre 11 y 15 centímetros. Para la fiscalía, no existen antecedentes de un disparo letal con esa mecánica y Estefanía habría tenido que ser una "contorsionista" para lograrlo.
Lozada también repasó los testimonios de varias exparejas de Marín, que lo describieron como un hombre violento, celoso y manipulador, y recordó que en más de una oportunidad se apuntó con su arma reglamentaria amenazando con matarse. Entre los mensajes que se leyeron en la sala, el fiscal destacó uno que Civardi le envió días antes del hecho: "No quiero terminar con un tiro en la cabeza". Según Lozada, a ella "le sonaron las alarmas", pero no pudo evitar el desenlace.
La querella: "Un mentiroso, un maestro del engaño"
El abogado de la familia, Martín Govetto, fue categórico al pedir la condena. Sostuvo que las pruebas demuestran que el imputado "modificó la escena del hecho, ubicó el arma y tapó el cuerpo" antes de que llegaran los investigadores. En su alegato final calificó el caso como "un femicidio triplemente calificado".
Govetto contrapuso la figura de Marín con la de la víctima: definió al policía como "un mentiroso, un maestro del engaño" y recordó a Estefanía como "valiente, luchadora, una persona con sueños de ser madre". Además, señaló que el acusado dio tres versiones distintas de lo ocurrido y sugirió que antes del disparo la golpeó en un pómulo, lo que explicaría por qué se encerró en el baño.
La versión de Marín: "Agarró el arma y se mató"
Después de mantenerse en silencio durante todo el juicio, Marín decidió declarar esta mañana. Entre lágrimas contenidas, contó que el 29 de julio de 2025 cumplían un mes de noviazgo y que festejaron en su departamento con pollo y papas. Según su relato, en un momento Estefanía se sintió mal y le confesó que había sido violada por su padrastro cuando tenía 13 años.
El imputado aseguró que ella se encerró en el baño, que él intentó calmarla y que luego le pidió que la acompañara a comprar cigarrillos, a lo que se negó. Ya de madrugada, la joven subió a la habitación del primer piso y se sentó en la cama. Marín dijo que le vio cortes recientes en un brazo y le advirtió que si seguía así "no iba a poder ayudarla".
Según su testimonio, cuando subió al dormitorio la encontró recostada, apuntándose con el arma con las dos manos, y el disparo se produjo antes de que pudiera reaccionar. "Me abalancé, le saqué el arma, había bastante sangre", declaró. Dijo que intentó llamar al 911 pero "demoraba mucho", por lo que contactó a una compañera policía para pedir ayuda urgente. Aseguró que no tocó nada de la escena y justificó su accionar: "En el momento no actué como policía, lo único que pensé fue en tratar de ayudarla".
Consultado por el defensor, Marín describió su estado de ánimo: "La extraño todos los días. Tengo un cuaderno donde le escribo todos los días". También se refirió a la relación de Estefanía con su madre y la acusó de "no haber hecho nada" cuando la joven fue abusada de niña.
La defensa y la pólvora en las manos
El defensor Diego Navarro reconoció desde el inicio que tenía una tarea difícil y calificó al fiscal y al querellante como "enemigos", aunque aclaró que existe respeto profesional. Su estrategia se apoyó en el testimonio del médico legista retirado Guillermo Saccomanno, quien tras analizar las fotos y otras evidencias concluyó que se trató de un suicidio.
Navarro pidió a los jurados que se concentren en "la prueba científica" y no en lo emocional. Su argumento principal fue la presencia de pólvora de "deflagración" en las manos de Estefanía: según el defensor, ese tipo de residuo solo queda en quien dispara el arma. Para Navarro, esa evidencia es concluyente y supera al resto de los peritajes. También sostuvo que varias exparejas de Marín mintieron sobre los episodios de violencia de género y que su defendido quedó con estrés postraumático tras presenciar el suicidio, aunque no pudo documentarlo con un estudio psicológico por falta de dinero.
Un juicio que se define en las próximas horas
El juicio por jurados, que se extendió a lo largo de cuatro jornadas, llega a su fin con un escenario abierto: los doce ciudadanos —seis hombres y seis mujeres— deberán resolver si Marín es culpable del femicidio de Estefanía Civardi o si, como sostiene la defensa, la joven se quitó la vida. La decisión podría derivar en una condena a prisión perpetua o en una absolución.
Tras las instrucciones de Picetto, los jurados quedarán recluidos y no podrán interrumpir la deliberación hasta alcanzar un veredicto. La expectativa crece en la sala, donde las apelaciones emocionales marcaron el pulso de los alegatos.