Dejaban el tabaco de lado y apostaron a otra fruta: qué recibieron en Wanda
Wanda sumó maracuyá a sus chacras: plantines de alta calidad genética y un kit completo llegaron a las familias productoras. Detrás de la entrega hay un plan provincial que ya alcanzó a 58 productores de 15 municipios y que apunta a seis cadenas estratégicas.
Un grupo de productores de Wanda sumó un nuevo cultivo a sus chacras: recibieron plantines de maracuyá y kits de insumos agrícolas para abrir una alternativa a los monocultivos tradicionales. La entrega contó con el acompañamiento de la Dirección de Agroecología de la Municipalidad y se inscribe en las políticas provinciales de reconversión productiva y fortalecimiento de la agricultura familiar.
Los materiales llegaron mediante el Programa de Incorporación de Tecnologías Frutihortícolas para la Diversificación Productiva de Zonas Tabacaleras. Esa iniciativa forma parte del Plan Operativo Anual (POA) que llevan adelante en conjunto el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones y Biofábrica Misiones.
Seis cadenas para diversificar la producción
El plan apunta a seis cadenas estratégicas: tomate, pimiento, flores de corte, plantas ornamentales, maracuyá y banano. La idea es que las familias rurales no dependan de un solo cultivo y puedan sumar opciones con salida comercial.
A escala provincial, el programa alcanzó de manera directa a 58 productores y productoras de 15 municipios. No se trata solo de repartir insumos: también busca transferir conocimientos técnicos, incorporar biotecnología y ofrecer alternativas rentables para las chacras misioneras. Además, pone el foco en los emprendimientos sostenibles y en el rol de las mujeres rurales dentro del sistema productivo.
Qué incluye el kit y cómo sigue el acompañamiento
Las familias de Wanda recibieron un kit integral de maracuyá con plantines de alta calidad genética producidos por Biofábrica Misiones. Desde el municipio remarcaron que el seguimiento técnico será constante, con el objetivo de que las mudas se implanten correctamente y que los productores incorporen estas nuevas tecnologías frutícolas.
Con ese respaldo, la meta es consolidar un modelo diversificado que reduzca la dependencia de los monocultivos tradicionales, aumente los ingresos de la economía familiar y fortalezca la soberanía alimentaria.