Dejaron atrás años de internación: cómo es la casa recuperada del delito donde ya viven cuatro pacientes
¿Cómo se vive en la casa recuperada del delito donde ya duermen cuatro pacientes del Agudo Ávila? Enfermería las 24 horas, un equipo interdisciplinario y una rutina que cambió para siempre.
Cuatro usuarios del Centro Regional de Salud Mental Agudo Ávila ya dejaron atrás las salas del hospital monovalente de Suipacha al 600 y viven de forma permanente en Casa Baigorria, un inmueble que la provincia recuperó del delito y transformó en un hostal asistido. La apuesta oficial es que a fin de año se sumen seis personas más y que el dispositivo albergue a diez usuarios en total, como paso previo a una externalización completa.
La vivienda se inauguró en mayo y forma parte del proceso de adecuación institucional que exige la ley de salud mental 26.657, que promueve la llamada "desmanicomialización" a través de dispositivos sustitutivos de inclusión. En ese mismo camino funciona desde hace tiempo la lavandería en cooperativa que atienden once personas que alguna vez formaron parte de la planta del Agudo Ávila y que no tenían acceso a una vivienda ni a un trabajo dignos.
De un decomiso a una casa con enfermería las 24 horas
El director del Agudo Ávila, Rodrigo Ferrante, contó a La Capital que el proyecto nació en 2024, cuando el Estado provincial ejecutó el decomiso de un inmueble en Granadero Baigorria y lo asignó al Ministerio de Salud para que quedara bajo la órbita de la Subsecretaría de Salud Mental. En marzo de 2025 empezó el armado y el acondicionamiento del lugar.
"Fue un proceso largo hasta que en mayo de 2026 a partir de varias etapas. Por un lado, la adaptación del inmueble a los fines requeridos y dotarlo de insumos necesarios. Y, por otro, conformar un equipo de trabajadores y trabajadoras, y ofrecerles una alternativa residencial a personas que tienen una larga institucionalización, pero necesitaban apoyos para poder lograr una autonomía fuera del hospital", reseñó Ferrante.
El hostal cuenta con enfermería las 24 horas y un equipo interdisciplinario integrado por una psiquiatra, dos psicólogos, una trabajadora social y un acompañante terapéutico. La idea es que también se sumen estudiantes de la flamante Licenciatura en Terapia Ocupacional de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), con la que ya avanzan acuerdos. El modelo está inspirado en una institución similar que funciona en Maciel como dispositivo sustitutivo para pacientes de la Colonia de Oliveros.
¿Qué cambia para los usuarios?
"El denominador común de toda esta población de usuarios es haber cursado internaciones de larga estadía y tener padecimientos mentales severos para restituirle el derecho a poder acceder a una vivienda propia y favorecer la inclusión comunitaria en un espacio acorde, después de una trayectoria de vida particular", explicó el director.
Por ahora, cuatro usuarios ya habitan la casa de forma permanente y otros dos están en proceso de ingreso. "No están todos allí porque nos encontramos con un proceso que había que acompañar para que estas personas pudieran apropiarse del espacio, ya que había pacientes en mejores condiciones que otros y el proceso de dejar el hospital después de mucho tiempo no resulta sencillo", indicó.
La vida cotidiana cambió de raíz. El servicio de catering provee los insumos de manera periódica, pero son los propios usuarios quienes se preparan la comida. Además, empezaron a visitar un centro de atención primaria cercano y a recorrer el barrio y algunos comercios, dentro de un proceso paulatino.
El equipo interdisciplinario trabaja ahora en un mapeo para estudiar alternativas de actividad comunitaria para los usuarios, y también para aquellos que dependen de la residencia interdisciplinaria que funciona en el Hospital Escuela Eva Perón (Heep).
Un centro de día en el mismo edificio
La apuesta de la Subsecretaría de Salud Mental no termina en Casa Baigorria. En paralelo, ya está en marcha la refuncionalización de un sector del Agudo Ávila para convertirlo en un centro de día, justo donde estaban las plazas que quedaron libres con la salida de los pacientes al hostal.
"Es una proyecto que está hermanado con éste y ya está en marcha, justamente allí donde estaban dispuestas estas plazas que dejan estos pacientes que se van al hostal. Gracias a esto es posible poder acondicionarlo para darle lugar a un hospital de día con una propuesta de tratamiento ambulatorio intensivo, para ampliar la oferta de atención y que el hospital no sólo sea un lugar de internación", consignó Ferrante.
Hoy el Agudo Ávila dispone de 60 plazas hospitalarias repartidas entre guardia, cuidados intermedios y salas de internación. El objetivo declarado es reducir la proporción de camas ocupadas por pacientes de larga institucionalización, para que el hospital deje de ser exclusivamente un lugar de internación.