Mariana y Santiago tenían títulos, sueldos y un departamento alquilado. Hoy duermen en una Sprinter que compraron por USD 6.000 y camperizaron con sus propias manos. ¿Qué fue lo primero que sacrificaron?
Mariana Parra Alessi y Santiago Pósleman Mas tenían lo que muchos consideran una vida ordenada: títulos universitarios, empleos estables y un departamento alquilado en la capital sanjuanina. Sin embargo, decidieron darle un giro radical a su rutina y convertir una vieja combi en su vivienda. La protagonista de esta historia es una Mercedes-Benz Sprinter 312, modelo 2001, que compraron en plena pandemia por 6.000 dólares en Rawson.
Ella tiene 28 años y es contadora; él, 29, ingeniero civil. Se conocen desde la adolescencia, cuando compartían actividades en la Parroquia de Santa Lucía. Con los años, esa amistad se transformó en pareja al descubrir que los unía el amor por la naturaleza, el compostaje y las escapadas a la montaña.
Un requisito que no se negociaba
Antes de cerrar la compra, hubo una condición que no admitía discusión: el techo alto. Santiago mide casi 1,90 metros y necesitaba poder estar de pie dentro del habitáculo sin problemas. Esa característica fue la que definió la elección del vehículo, bautizado como "La Pituca Viajera".
La pareja no quería una casa llena de objetos. Vivían en un departamento amoblado y lo único propio era la heladera. "Somos muy sencillos. Nunca nos interesó llenarlo de cosas. Todas nuestras inversiones, ahorros y horas libres estuvieron siempre enfocados en La Pituca", cuenta Mariana.
De la oficina al taller: camperizar a pulmón
Convertir un transporte de pasajeros en un hogar funcional les llevó meses de aprendizaje autodidacta y trabajo físico. Durante el primer año sacaron los 16 asientos originales, rasquetearon la chapa, aislaron las paredes y rehicieron el piso.
Los roles se repartieron casi sin pensarlo. Santiago aportó el rigor de la ingeniería para resolver circuitos eléctricos, plomería y anclajes estructurales. Mariana, en cambio, se puso el overol de albañil y aprendió desde cero a manejar caladoras, taladros y tornillos para colocar cada listón de madera.
El camino tuvo obstáculos. En la primera Revisión Técnica Obligatoria (RTO) la combi no pasó y tuvieron que reconstruir el tren delantero. Para los desafíos mecánicos contaron con la ayuda a distancia de "Shanti de viaje", una pareja pampeana con un vehículo idéntico que les compartió tutoriales y consejos para aprovechar cada rincón.
Un hogar que se abastece solo
Para no depender de campings ni de la red eléctrica, equiparon la combi con un sistema autosustentable. Instalaron un circuito de 12V con inversor a 220V, una batería auxiliar de ciclo profundo y dos paneles solares sobre el techo.
El manejo del agua también está resuelto: tanque de 120 litros de agua limpia, depósito de 100 litros para aguas grises y un calefón a gas de 6 litros para las duchas calientes. La cocina tiene anafe con horno, garrafa de 10 kilos y una heladera de 12V con freezer. El baño es cerrado, con ducha e inodoro seco compostero.
Cómo se financian en la ruta
La pareja tiene claro que no se trata de unas vacaciones largas, sino de un estilo de vida nómade. Para cubrir combustible, comida y mantenimiento del motor, armaron varias fuentes de ingresos. Mariana vende cerámicas artesanales utilitarias y decorativas modeladas a mano. Santiago hace presentaciones callejeras de malabarismo y equilibrio en cuerda floja. A eso se suman objetos de diseño fabricados con impresoras 3D que les provee el hermano del ingeniero. Además, ambos siguen trabajando de forma remota.
"El tiempo es lo más valioso que tenemos"
El desafío más difícil no fue técnico ni económico, sino enfrentar los prejuicios por dejar los empleos tradicionales. Con el tiempo, familiares y amigos entendieron la dimensión del proyecto y se convirtieron en su principal sostén.
"En la rutina sentía que me faltaba tiempo para vivir. Sabemos que viajar no es estar de vacaciones permanentes, pero queremos salir de lo estructurado. A los viajes los hace la gente y queremos llenarnos de historias en pueblitos donde nadie va", reflexiona Santiago.
Mariana va más allá del mapa: "Salir a la vida en una casa rodante te cambia las prioridades. De lo que estamos seguros es que el tiempo es irrecuperable. La clave fue soltar, confiar y construir nuestro propio destino".
El recorrido se puede seguir a través de su cuenta de Instagram, @lapitucaviajera, donde comparten el avance del viaje y convocan a una comunidad que ve en la ruta una forma genuina de libertad.