Dejaron Invap y se fueron a vivir al campo: lo que lograron en Dina Huapi los tiene en la mira de todo el país
Dejaron los satélites y se mudaron a la naturaleza. Tres exempleados de Invap tomaron un club a 15 km de Bariloche y lograron algo que casi nadie consigue en el país. ¿Qué los llevó a dar el salto?
El Club Danés Patagonia, en el corazón de Dina Huapi, a 15 kilómetros de Bariloche, se convirtió en la primera empresa B de esa localidad. Detrás de la certificación hay tres exempleados de Invap que cambiaron los satélites por la naturaleza y hoy reciben 15 mil visitantes por año.
Ricardo Livingston, de 42 años, encabeza el proyecto junto a su pareja, Natalia Milovanova, y Lucas Tasso. Los tres tomaron la concesión del predio en noviembre de 2023, después de la pandemia, con una idea fija: «vender desconexión». «Somos exempleados de Invap, venimos del mundo tecnológico, pero después de la pandemia tomamos la decisión de tomar distancia para conectarnos con la naturaleza», contó Livingston.
El currículum del socio principal no es menor: técnico electrónico, participó del lanzamiento del satélite Arsat 1, integró los proyectos Arsat 2, Saocom 1A y 1B, ocupó cargos en la Subgerencia Nuclear y se sumó a iniciativas internacionales como QA Nuclear y Pallas, un reactor que se vendió a Países Bajos. Hoy, junto a Victoria, la hija de 7 años de la pareja, el equipo se define como «tres desquiciados que buscan un mundo mejor».
Qué significa ser una empresa B
La certificación B exige altos estándares de desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad legal, y requiere una auditoría internacional. En el mundo solo hay 12 mil compañías de este tipo y en Argentina alrededor de 300. En Dina Huapi, el Club Danés es la primera experiencia.
Los socios se enteraron del programa Generación Aceleración B, impulsado por el Ministerio de Desarrollo Económico de Río Negro para solventar la certificación de B Corp, y no dudaron en anotarse. Salieron seleccionados. «La provincia pagó el acompañamiento que es una ayuda enorme», recalcó Livingston. El trámite duró un año y culminó en julio.
«Ser una empresa B significa que asentás tus bases en el triple impacto. Hoy vivimos en un mundo en que la mayoría de las empresas se centran en la rentabilidad. Nosotros quisimos abrir las puertas para demostrar que somos triple impacto», explicó.
La pata ambiental: aguas grises, duchas y luces LED
Desde que arrancaron la concesión, los tres socios pusieron en marcha una política ambiental concreta. Diseñaron un sistema homologado para el tratamiento de aguas grises y negras de motorhomes, y reutilizan el agua de las duchas para riego. «Como venimos del palo técnico, nos preguntamos: ¿cómo hacemos para que los deshechos no vayan a parar a la calle o al lago? Así logramos homologar el sistema con el Municipio de Dina Huapi y el Departamento Provincial de Aguas», relató Livingston. El sistema tiene una capacidad de 5.000 litros y permite emitir certificados de descargas que sirven incluso para ingresar a áreas de Parques Nacionales.
También instalaron ocho duchas nuevas con un sistema de filtración que deriva el agua a una cisterna para riego, cambiaron las luminarias a LED y restringieron los horarios de los eventos para no afectar a la fauna local. «Destinamos parte de nuestros ingresos a donaciones, pero eso no estaba documentado. Esto fue formalizar un proceso que ya teníamos», agregó.
Livingston consideró que la certificación debería conllevar beneficios concretos, como la disminución del pago de tasas, para fomentar que más firmas trabajen de manera responsable.
Lo que viene: Conexión Estepa y la colonia de verano
Con el logro bajo el brazo, los socios ya piensan en nuevos desarrollos. Uno es Conexión Estepa, una experiencia de campo en el refugio orientada a extranjeros, que se ofrece como paquete turístico. «El turista hace repulgue de empanadas a orillas del río, participa de un asado en el campo con poncho y de shows de folklore», describió Livingston.
El vínculo con la comunidad local también es fuerte: unos 250 chicos del pueblo asisten a la colonia de vacaciones en verano. «No hay tanta oferta en esta zona y a la gente le gusta el proyecto. Todo esto nos acerca socialmente y nos da identidad», cerró.
