Dejaron todo hace 30 años y se mudaron a la selva: hoy viven con sus 5 hijas lejos de todo

Rosa y Sixto dejaron la ciudad hace casi 30 años y se instalaron en plena selva amazónica. Hoy viven con sus cinco hijas en una casa de madera y palma, sin caminos asfaltados y con el río como única conexión. Pero hay un detalle de su día a día que lo cambia todo.

· 3 min de lectura
Dejaron todo hace 30 años y se mudaron a la selva: hoy viven con sus 5 hijas lejos de todo
Dejaron todo hace 30 años y se mudaron a la selva: hoy viven con sus 5 hijas lejos de todo

Hace casi tres décadas, Rosa y Sixto tomaron una decisión que muchos no entenderían: dejaron la ciudad para instalarse en una parcela de la Amazonía ecuatoriana, muy cerca del río Napo. Allí construyeron su vida, formaron una familia con cinco hijas y aprendieron a sostenerse de la tierra y de los animales, sin químicos ni apuros.

El acceso hasta su casa no es para cualquiera. Un equipo del canal de YouTube Ecuador y sus Paisajes Oficial tuvo que viajar ocho horas en auto y cinco en lancha para llegar. En la zona no hay rutas asfaltadas: el río es la ruta principal, la que conecta con otras comunidades y con el resto del mundo.

Una casa de madera y palma en medio de la chacra

La vivienda está hecha de madera y cubierta con hojas de palma. Alrededor se extiende la chacra familiar, el corazón de su subsistencia. Allí cultivan yuca, banana, ají y árboles frutales como el mango. El agua la reciben desde el centro comunal y la guardan en un tanque que usan para cocinar.

El calor amazónico marca el ritmo del día. Por eso Rosa y Sixto arrancan bien temprano. “A las cinco de la mañana me estoy yendo, porque ahora ya no se puede trabajar con este sol”, contó Rosa.

Lo que cosechan también define lo que comen. Con los productos de la tierra preparan platos como caracoles de tierra al estilo ceviche y caldo de gallina criolla con yuca, maduro y ají. Y cuando llegan visitas, la tradición manda: se ofrece chicha de yuca, la bebida típica de los encuentros entre vecinos y familiares.

La chacra también es una fuente de ingresos

Cultivar no solo les da de comer. Cuando necesitan dinero o tienen excedentes, venden animales o productos de la granja. Las gallinas criollas cumplen una doble función: algunas terminan en la olla familiar y otras se venden. Los huevos también aportan, aunque su producción depende de cuánto alimento haya para las aves.

Rosa lo explicó sin vueltas: “Cuando mi hijo necesita para el colegio y no tengo dinero, entonces yo vendo estos”, dijo mientras mostraba el gallinero.

Aislamiento, escuela y salud: cómo se las arreglan

Rosa nació en Tiputín, Ecuador, y lleva unas tres décadas en el mismo lugar. La distancia complica el acceso a servicios y los traslados, pero ella pone el foco en otra cosa: “Aquí es tranquilo; la tierra se siembra, se cosecha, se come y no hay ningún problema”, aseguró.

Las cinco hijas lograron avanzar en la escuela a pesar de las dificultades de transporte y aislamiento. Cuando surgen problemas de salud, ellas colaboran desde donde están, enviando dinero o medicamentos.

La vida cotidiana sigue girando alrededor de la chacra, el cuidado de los animales y los viajes por el río Napo, que une a las comunidades de la región. Para Rosa, vivir así también cambia la forma de vincularse con la familia: “Uno no se pelea con la familia, se vive tranquilo”, sostuvo.

Más para leer

La rescató en la terminal y la llevó a castrar: lo que pasó después nadie lo esperaba
Sociedad
Cortes y desvíos en pleno centro: qué calle se repavimenta este jueves
Sociedad
Tiraron heladeras y lavarropas al arroyo: lo que sacaron del cauce deja a la vista un problema mayor
Sociedad
San Julián celebra su aniversario: el gobernador Vidal recorrió las obras clave y hay novedades para los vecinos
Sociedad
Docentes entrerrianos arrancan una recorrida por la provincia: el primer destino no es casual
Sociedad
Dos boletos se repartieron el pozo más grande del Quini 6: dónde se jugaron
Sociedad