Dejó el aula para pasear perros y ahora factura miles de dólares en 20 horas por semana
Dejó el aula, se mudó por el trabajo de su marido y armó un negocio con perros ajenos. Hoy trabaja menos horas que antes, pero lo que factura en un mes cambió por completo sus cuentas: el detalle está en las tarifas y en la cantidad de clientes fijos.
Kaitlyn Ballard tenía 27 años y era maestra de quinto grado en Texas. Hoy camina perros en Massachusetts y su mejor mes llegó a US$6.763, trabajando entre 15 y 20 horas semanales.
La historia de Ballard, que dejó la docencia después de cinco años frente al aula, muestra cómo un servicio que arrancó como ingreso extra terminó convirtiéndose en su actividad principal. Todo empezó cuando se preguntó si realmente quería pasar el resto de su carrera en una escuela.
Buscaba más flexibilidad, autonomía y una rutina que le permitiera manejar sus propios tiempos. Así apareció Rover, una plataforma digital que conecta a dueños de mascotas con paseadores y cuidadores.
Primero probó sin soltar el pizarrón
Ballard no renunció de un día para el otro. Al contrario: armó el emprendimiento en paralelo a su trabajo como docente y, mientras seguía dando clases, acumuló más de US$35.000 con el cuidado de animales.
Su rutina de entonces era exigente. Se levantaba a las 4:30 de la madrugada, iba al gimnasio y después pasaba buena parte del día en la escuela. El miedo a perder la estabilidad económica la frenaba, pero la necesidad de un cambio podía más.
Al principio cobraba US$20 por paseo y US$60 por noche por cuidar animales en la casa de sus dueños o alojarlos. Los ingresos variaban según la demanda: en los meses flojos obtenía entre US$300 y US$500, y en los mejores llegaba a US$1000 o US$1500.
El salto a la profesionalización
Con el tiempo, Ballard decidió tomarse el servicio en serio. Se capacitó en primeros auxilios para animales, contrató un seguro y revisó sus tarifas. También investigó cuánto cobraban otros cuidadores de su zona y mejoró su perfil en la plataforma para captar más clientes.
El cambio de vida llegó con la mudanza a Massachusetts en 2025, cuando su marido fue destinado por el servicio militar. Ya instalada en Cape Cod, se dedicó de lleno al negocio y llegó a trabajar con 29 clientes, ocho de ellos con servicios semanales recurrentes. Esa base fija le permitió ordenar su agenda y sostener la actividad.
Hoy, según contó, factura entre US$4000 y US$4500 por mes con jornadas de 15 a 20 horas semanales. Su mejor resultado fue en abril, cuando registró ingresos por US$6.763.
"Ni siquiera tuve que trabajar 40 horas a la semana para alcanzar esos ingresos", explicó.
No todo es pasear por el parque
Además del cuidado de animales, Ballard ofrece cursos, asesorías individuales y herramientas digitales para enseñar a otras personas a armar negocios similares. Pero advierte que la flexibilidad no significa que sea una tarea sencilla.
El trabajo exige conocer el comportamiento canino y saber reaccionar ante situaciones de riesgo, como una fuga, una pelea entre animales o una emergencia de salud. Para ella, lo que empezó como una fuente de ingresos extra terminó siendo su profesión principal.
Qué es Rover, la plataforma que usa
Rover conecta a dueños de mascotas con cuidadores independientes. A través de su sitio web y su aplicación, los usuarios buscan perfiles en su zona, comparan tarifas, consultan reseñas y coordinan servicios como paseos, visitas a domicilio, alojamiento y cuidado durante el día.
Quienes ofrecen sus servicios crean un perfil, definen qué tareas realizan, establecen sus precios y señalan su disponibilidad. El proceso incluye el envío de información personal y profesional, un cuestionario de seguridad y las verificaciones correspondientes.
Los cuidadores trabajan de manera independiente y no como empleados de Rover, por lo que deben organizar su actividad, administrar sus ingresos y afrontar los gastos del servicio.
La plataforma cobra comisiones por las reservas. En Estados Unidos, según las condiciones informadas para ese mercado, los cuidadores reciben el 80% del importe de cada reserva y Rover retiene el 20%. Las condiciones pueden variar según el país y el tipo de servicio, por lo que conviene revisar las reglas vigentes antes de registrarse.
Rover también cuenta con una garantía para determinadas situaciones vinculadas con los servicios contratados a través de la plataforma, sujeta a límites y exclusiones.
En el caso de Ballard, la plataforma fue la herramienta para conseguir clientes mientras todavía daba clases y construir una cartera de usuarios que le permitió ampliar el negocio después de dejar el aula.
Su experiencia muestra una posibilidad de desarrollo laboral, aunque los ingresos dependen de factores como la cantidad de clientes, las tarifas, la demanda de cada zona, los gastos y las comisiones. La facturación que alcanzó Ballard no representa una ganancia asegurada ni un resultado que todos los paseadores puedan replicar.