Dejó el taekwondo y trabajaba en una carnicería: el neuquino que volvió para hacer historia en los Suramericanos
Doce años de sequía, tres peleas en un solo día y una final ante Brasil: el neuquino José Luis Acuña volvió de un paréntesis que lo tuvo trabajando en una carnicería y se subió a lo más alto del podio suramericano. Lo que dijo tras la consagración.
El taekwondista neuquino José Luis Acuña se colgó la medalla de oro en los XIII Juegos Suramericanos que se disputaron en la provincia de Santa Fe, y después pasó por Casa de Gobierno para compartir el logro con la provincia que lo vio nacer.
El 24 de septiembre de 2026 quedará marcado en su memoria: ese día, tras tres combates, se subió a lo más alto del podio en la categoría kyorugi hasta 68 kilogramos.
Nacido en Neuquén y criado en Plottier, Acuña cortó una sequía de doce años sin que el taekwondo argentino consiguiera una presea dorada en esta competencia. La última había sido de Sebastián Crismanich, campeón olímpico en Londres 2012 y suramericano en Santiago 2014.
“Cortar esa sequía fue muy emotivo”
“Estoy encantado de poder haberle dado esta medalla tan importante a los neuquinos y aportar al medallero nacional en estos Juegos. Es un logro que hace mucho tiempo el taekwondo argentino no conseguía”, relató el actual capitán de la selección nacional.
“La verdad es que no sabía que Argentina hacía tanto tiempo que no ganaba esta medalla. Uno solamente piensa en pelear y obtener el mejor resultado posible. Cortar esa sequía, poder tener esta medalla y revalidar ese título que logró el más grande de la historia es algo muy fuerte, muy emotivo. Sebastián me felicitó y estoy disfrutando mucho de este momento”, agregó.
Tres peleas en un solo día
El taekwondo se define en pocas horas: en este caso, tres combates en una jornada. Acuña se midió primero con el uruguayo Matías López, después con el venezolano Jeshuath Pedraza y en la final con el brasileño José Souza.
“En este deporte tenemos una única oportunidad, se disputa todo en un día. El estadio se venía abajo. Hicimos sentir la localía y pude hacer una pelea muy importante. Le ganamos la medalla de oro a Brasil, que en los Juegos fue potencia”, remarcó.
Un referente de 23 años que apunta a Los Ángeles 2028
Con apenas 23 años (nació en Neuquén el 25 de octubre de 2002), Acuña ya es un símbolo del deporte provincial. “Uno no piensa en eso, sino que se concentra en entrenar, en trabajar, en tratar de dar lo mejor. Yo estoy acá para cumplir mi sueño de ir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028”, aseguró.
“Los resultados van hablando y dan cuenta del sacrificio que me toca hacer, de estar lejos de la familia, de no poder estar en la provincia donde nací, por el simple hecho de tener que entrenar. Durante todo el año estoy lejos. Por eso, darle esta alegría a la provincia, a los míos y a mi familia, es algo muy importante y lindo en lo personal”, señaló.
“Si soy un referente del deporte, para mí no hay nada más lindo que poder marcar un camino, mostrar que se puede. Hoy me toca ser el capitán de la selección nacional. Mostrarle el camino a los chicos que vienen y a los que están es algo muy trascendente”, completó.
De una carnicería a la Academia Crismanich
Acuña se había alejado del taekwondo y hasta incursionó en el fútbol. Desde enero de 2023 entrena en la Academia Crismanich, en Corrientes. “Ellos (Sebastián y Mauro Crismanich) me cambiaron la mentalidad, son los dos más grandes de este deporte en Argentina. Allá tengo un gran equipo de trabajo, con kinesiólogo, osteópata, psicólogo, preparador físico y muy buenas instalaciones. Sin dudas, estoy en el lugar indicado, por eso tomé la decisión de irme para allá, dejando todo de lado. Mirando esta medalla, estoy más que orgulloso con esa decisión, esto también se lo debo a ellos”, enfatizó.
El deportista es uno de los 56 atletas de élite becados por el programa de Mediano y Alto Rendimiento del ministerio de Juventud, Deportes y Cultura. “Neuquén es un país aparte, me ayudan desde siempre. El IJAN me da una mano muy grande para solventar mis gastos y desarrollar mi actividad de la manera más profesional posible. También tengo el aporte de las pecheras de parte de la municipalidad de Neuquén y las nuevas que voy a necesitar ya las está gestionando la Provincia. Quiero agradecer a la ministra Josefina Codermaz, a la senadora Julieta Corroza y al gobernador Rolando Figueroa. Por eso, Neuquén se lleva esta medalla con todos los honores”, destacó.
El próximo objetivo: Lima y la clasificación olímpica
“Este año va a ser muy especial, va a quedar marcado en mis recuerdos. Ser el mejor del continente me da un incentivo muy fuerte para lo que viene. El próximo objetivo son los Juegos Panamericanos de Lima, Perú. Ya dimos un aviso a la categoría de lo que somos. Siendo campeón en Lima me clasifico automáticamente a los Juegos Olímpicos, ese es el objetivo para el año que viene”, anticipó.
Para cerrar, dejó un mensaje para los deportistas neuquinos: “Hace unos años me alejé del taekwondo. Estuve parado dos años. No me imaginaba estar donde estoy ahora. Estaba trabajando en una carnicería. Es decir, estuve del otro lado, con dudas, con miedo, con ansiedad, incluso con temor. Pero me di cuenta de que la única manera es perseguir los sueños, confiar en lo que uno tiene, en el talento, en su don. Solo hay que expresarlo y desearlo a fondo. Con eso, y con trabajo y sacrificio, todo llega”.