Dejó la docencia a los 40, pensó que la invitación era una estafa y hoy desfila en Nueva York

Se recibió de docente, dio clases durante 34 años y a los 40 cambió de rumbo. Cuando el mensaje de la Fashion Week de Nueva York le llegó, desconfió: pensó que era una estafa. Lo que pasó después la llevó de Cutral Co a las pasarelas del mundo.

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Dejó la docencia a los 40, pensó que la invitación era una estafa y hoy desfila en Nueva York
Dejó la docencia a los 40, pensó que la invitación era una estafa y hoy desfila en Nueva York

Judith Gómez tiene 57 años y una frase que la define: «Yo siempre digo que uno no tiene que olvidarse de dónde viene». Nació y creció en Cutral Co, aunque hoy vive en Mar del Plata y sus diseños de lencería recorren pasarelas internacionales. En el aniversario de la ciudad neuquina, su historia vuelve a sonar como ejemplo de que el rumbo se puede torcer a cualquier edad.

Su recorrido arrancó lejos de la moda. Estudió en la Escuela Técnica de Plaza Huincul y se recibió de profesora de Enseñanza Primaria. Durante 34 años dio clases en una escuela del barrio Otaño, una etapa que recuerda con cariño.

El cambio de ciudad que lo cambió todo

Cerca de los 40 años se mudó con su familia a Mar del Plata. Esa nueva etapa le permitió retomar algo que había quedado pendiente. «Me puse a estudiar diseño porque es algo que siempre me gustó», cuenta.

Se formó en diseño de calzado en Mar del Plata y después siguió en la Escuela Argentina de Moda, en Buenos Aires. La lencería, la corsetería y los trajes de baño se transformaron en su gran pasión.

Al principio diseñaba por placer: prendas para sus hijas, sus hermanas y bailarinas, sin imaginar que podía venderlas. Fue una profesora la que le abrió la cabeza y le dijo que esos diseños estaban para mostrarse en el exterior. Judith se quedó con esa idea y en 2019 creó formalmente Ana Loyarte, su marca de lencería, bautizada en honor a la abuela de su marido.

«Pensé que era una estafa»

En junio del año pasado recibió un mensaje de la organización de la Fashion Week de Nueva York: querían que presentara sus creaciones. «Pensé que era una estafa», recuerda entre risas. La invitación terminó siendo una experiencia internacional que le abrió nuevas puertas. «Lo que me da gratitud es que las cosas gustan», afirma.

La identidad de Ana Loyarte está en los detalles. Judith trabaja con encajes, puntillas, sedas, gasas y transparencias, y les suma perlas, apliques y bordados hechos a mano. No produce en serie: cada pieza se diseña pensando en quién la va a usar.

Su propuesta también busca sacar la lencería del ámbito íntimo. Un body o un corset pueden combinarse con un blazer y convertirse en un conjunto para salir con amigas.

De Nueva York a Luxemburgo

Después de la pasarela neoyorquina llegaron otras oportunidades, entre ellas una invitación para presentar sus diseños en Luxemburgo, un desafío que asumió junto a su familia. Para Judith, cada experiencia confirma que vale la pena animarse, sin importar de dónde se viene.

Habla de sus logros con entusiasmo, pero con los pies sobre la tierra. Sabe que detrás de cada oportunidad hay preparación y esfuerzo. «Yo hoy tengo 57 años y la verdad es que el diseño me ayudó muchísimo», cuenta. «Pero tenés que trabajar, tenés que estudiar, te tenés que preparar. Y no hay que dejar de soñar», sostiene.

En el aniversario de Cutral Co, Judith celebra el lugar que la vio crecer. Su vida hoy transcurre entre Mar del Plata, las colecciones y los desafíos internacionales, pero sus raíces siguen presentes en cada paso.

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