Dejó San Juan para estudiar en Yale y Oxford: el pendiente que no se saca de encima
Luciana Tapia dejó San Juan en 2017, investigó en Yale y pasó por Oxford. Hoy vive en Buenos Aires, pero hay algo que dice tener pendiente y que la conecta con su provincia.
Luciana Tapia es abogada, nació en San Juan y hace casi una década construye su carrera lejos de la provincia. Pero hay algo que ni Yale, ni Oxford, ni su trabajo actual en la Ciudad de Buenos Aires pudieron resolver: una deuda que dice tener consigo misma y que todavía no pudo saldar.
“Yo creo que una persona no se puede disociar de dónde es, de dónde se crió y quién es. San Juan es parte vital de mi vida”, le dijo a Tiempo de San Juan. La frase resume un vínculo que se mantuvo intacto a pesar de los años y la distancia.
Hace aproximadamente un año que no visita la provincia por cuestiones profesionales. Aun así, asegura que el sentimiento no cambió: “No hay día que no piense en San Juan, que no piense en su gente, que no piense en las industrias”.
De San Juan a Buenos Aires, y después al mundo
El camino empezó en 2017, cuando se instaló en Buenos Aires para estudiar Derecho en la Universidad de San Andrés. Se graduó en 2022 y dio sus primeros pasos en estudios jurídicos ligados a los sectores energético y minero.
Pronto se dio cuenta de que el ejercicio tradicional de la abogacía no era lo que la movilizaba. Las políticas públicas, la transición energética y las desigualdades de género empezaron a ganar terreno en su carrera.
Con esa inquietud sumó una maestría en Administración y Políticas Públicas y se incorporó a la Asociación de Mujeres en Energía, donde tejió contactos con profesionales de distintos ámbitos. En ese recorrido presentó una propuesta de investigación que fue seleccionada para el Fox Fellowship de la Universidad de Yale, un programa que financia un año de trabajo académico.
En Estados Unidos investigó políticas energéticas en América Latina y colaboró con especialistas internacionales. Su trayectoria también la llevó a Oxford, en Inglaterra, donde participó de encuentros académicos y presentó avances de sus investigaciones. “Mi crecimiento profesional fue exponencial”, recordó sobre esa etapa.
Hoy vive en la Ciudad de Buenos Aires y trabaja en el Consejo de Planeamiento Estratégico porteño, donde coordina el programa Laboratorio Futuro, dedicado a pensar escenarios futuros de la ciudad junto a organizaciones de la sociedad civil y especialistas.
“Que irse sea una decisión y no porque no queda otra”
Su experiencia le sirvió para distinguir dos formas de dejar la provincia: la de quien se va porque quiere conocer otros lugares y la de quien siente que no tiene posibilidades de crecer donde nació.
“Me interesa que las decisiones de irte vengan por una decisión personal y no por una expulsión, que el sistema o la misma ciudad y la misma provincia no sean los que te expulsan porque no hay otras opciones”, reflexionó.
Para ella, San Juan tiene recursos, instituciones educativas de calidad y profesionales preparados, pero todavía le cuesta generar espacios donde las nuevas generaciones puedan desarrollar sus proyectos. En ese punto fue crítica: “San Juan es una provincia súper tradicional. Se mantiene el statu quo ante todo y eso lo que hace es que siempre son las mismas personas en todo”.
Su planteo no es que todos los jóvenes deban quedarse, sino que puedan elegir. Que puedan estudiar, trabajar, viajar y regresar si así lo desean, sin que la falta de alternativas determine sus decisiones.
Minería, oportunidades y el San Juan que imagina
Su vínculo con la provincia también aparece en sus investigaciones sobre energía y políticas públicas. Cuando participa de discusiones internacionales sobre transición energética, intenta incorporar la perspectiva de las comunidades que viven en los territorios donde se desarrollan los proyectos productivos.
Desde esa mirada, considera que la minería puede representar una oportunidad para San Juan, aunque advierte que su crecimiento debe estar acompañado de políticas sociales, igualdad de género y oportunidades laborales. También destacó que el desarrollo de nuevas industrias puede ayudar a profesionalizar servicios y generar condiciones para que más personas quieran permanecer en la provincia.
Pero, para ella, el desafío no pasa únicamente por aprovechar los recursos naturales, sino por conseguir que ese crecimiento se traduzca en mejores condiciones de vida para los sanjuaninos.
El objetivo que todavía no pudo concretar
Después de recorrer universidades, participar de investigaciones internacionales y construir una carrera vinculada a las políticas públicas, Luciana todavía tiene una materia pendiente.
“Me gustaría seguir trabajando en política pública, pero me gustaría también tener incidencia. Y me gustaría, que es algo que tengo súper pendiente, poder trabajar para San Juan, para el desarrollo de sus industrias, para el desarrollo de su gente”, expresó.
Ese deseo tiene una dimensión profesional, pero también una profundamente personal. Sus padres siguen viviendo en la provincia y quiere que puedan disfrutar allí de una buena calidad de vida. Lo mismo desea para sus amigas, las nuevas generaciones y quienes eligen construir su futuro en San Juan. “Es una deuda que tengo conmigo misma hace tiempo”, confesó.
Por eso, aunque su presente esté en Buenos Aires y su trayectoria la haya llevado a distintos lugares del mundo, no descarta que su futuro profesional vuelva a conectarse directamente con San Juan.