Dejó todo en Río Cuarto, se fue a Italia y el bar que abrió con su pareja terminó entre los mejores del país

¿Cómo se pasa de una escala de paso en Bérgamo a colarse entre los tres mejores bares nuevos de Italia? La respuesta está en un local cerrado que Juan vio de reojo camino a Milán y en una pregunta que le hizo a Veru por mensaje. Lo que siguió, nadie lo tenía planeado.

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Dejó todo en Río Cuarto, se fue a Italia y el bar que abrió con su pareja terminó entre los mejores del país
Dejó todo en Río Cuarto, se fue a Italia y el bar que abrió con su pareja terminó entre los mejores del país

Verushka Giralda, de Río Cuarto, y Juan Cruz García, de Jovita, llegaron a Italia en 2022 con apenas unos miles de euros entre los dos y sin hablar una palabra de italiano. Tres años después, su bar Lunfa quedó seleccionado entre los tres mejores nuevos de Italia.

La historia arrancó con una decisión que Veru tomó casi sin plan B. “Yo siempre me quise ir, siempre quise viajar. Y en algún momento dije: ¿Qué estoy haciendo con esto si yo siempre me quise ir? Y le dije a él: ‘Yo me voy, fijate vos qué hacés’”, cuenta entre risas.

El destino original era Barcelona, pero una escala en Bérgamo para visitar a la familia de Veru cambió todo. La ciudad les ofreció lo que España no: trabajo. Estudiaron italiano, repartieron currículums y consiguieron empleo en restaurantes. Juan ya tenía experiencia en gastronomía y coctelería de sus años en Río Cuarto, donde trabajó en restaurantes y en la noche mientras estudiaba Contador Público.

Bérgamo, además, les resultó familiar. “Es una ciudad muy parecida a Río Cuarto. No es muy grande, tampoco es muy chica”, explica Juan.

Una foto, un local y una pregunta

El futuro bar apareció casi de casualidad. Juan iba camino a la estación de tren para viajar a Milán cuando pasó frente a un local cerrado que estaba en venta. Sacó una foto, guardó el número de la inmobiliaria y le escribió a Veru.

“Le mando un mensaje a Veru y le digo: ‘¿Estás preparada para abrir acá?’. Y Veru me pone: ‘No sé cómo vamos a hacer, pero te sigo’”, recuerda.

El problema era el dinero: ninguna de las dos familias podía financiarlos y ellos no tenían capital suficiente. Investigaron las alternativas del Gobierno italiano para jóvenes emprendedores y armaron un proyecto para conseguir financiamiento. Después de meses de trámites y evaluaciones, el proyecto fue aprobado.

Pero cuando todo parecía encaminado, la vida los puso a prueba: el padre de Juan falleció apenas un día antes de una instancia clave para cerrar la operación.

“Papá también fue una persona muy influyente, un poco como un mentor mío. Mucho de lo que apliqué para negociar fue gracias a él”, cuenta Juan, que no pudo viajar a Argentina para despedirlo y tuvo que apoyarse en la familia de Veru para seguir con el proceso.

Poco después empezó la remodelación del local. Y ahí apareció la red que habían construido en Italia: familiares, amigos y otros argentinos se acercaron con herramientas, pintura y manos para ayudar. “Fue hermoso porque nos escribía gente que nos decía: ‘¿Dónde está el bar? Lo que necesiten, vamos’. ‘Si tienen que pintar, avísenos que vamos’. ‘Yo tengo un taladro’. La gente se sumó”, recuerda Veru.

El invierno más duro y el empujón inesperado

Lunfa abrió en invierno, cerca de la estación de tren de Bérgamo, en una zona que había atravesado un período de deterioro. El comienzo fue mucho más difícil de lo imaginado.

“El primer mes y el segundo mes fue durísimo, durísimo, durísimo. Facturábamos a cuentagotas. Y trabajamos muchísimo”, relata Juan.

La ubicación, cerca de la estación, la parada de colectivos del aeropuerto y la terminal de buses, también ofrecía una oportunidad. Empezaron a generar vínculos con quienes trabajaban y vivían alrededor para convertir el bar en un punto de encuentro.

El primer gran empujón llegó con el movimiento de los Juegos Olímpicos de Invierno y, poco después, de una manera completamente inesperada: la prima de Veru, influencer italiana, publicó un video sobre las empanadas que preparaban en Lunfa. Días más tarde, Bérgamo recibió una gran cantidad de hinchas irlandeses por un partido en el estadio del Atalanta y el bar explotó.

“No me preparé. Éramos muy pocos empleados. Éramos cinco para cubrir todo eso”, recuerda entre risas Juan. Durante horas el equipo no tuvo descanso: llegaban clientes, se terminaban las bebidas y los proveedores tenían que llevar nuevos barriles. Ese movimiento marcó un punto de inflexión.

Un punto de encuentro con sello argentino

Con el tiempo, Lunfa se convirtió en lo que Juan y Veru habían imaginado: un punto de encuentro. Argentinos que viven en Italia empezaron a acercarse para sentirse un poco más cerca de casa, y turistas de distintos países llegaron por recomendaciones y publicaciones.

También se involucraron con el barrio y con las autoridades locales. Según cuentan, el movimiento alrededor del bar contribuyó a cambiar la dinámica de una zona que años atrás había sido considerada problemática. El edificio donde funciona es una construcción histórica de estilo Liberty, en un sector de Bérgamo incluido en los recorridos turísticos de la ciudad.

El mail que cambió la historia

Mientras Lunfa se consolidaba, Juan siguió participando del circuito profesional de la coctelería. Asistió varias veces a la Roma Bar Show, un encuentro que reúne a profesionales y marcas del sector. Este año, la organización les pidió información del bar, fotografías del equipo y material para sus redes.

Después llegó el primer correo: habían sido seleccionados entre los 10 mejores nuevos bares de Italia. La noticia llegó el 27 de agosto, un día después del cumpleaños de su padre. Juan atravesaba un momento particularmente difícil cuando recibió el mensaje.

“Vi el mail que decía: ‘Los acabamos de elegir dentro de los 10 mejores nuevos bares de Italia’. Listo, me levanté de un salto de la cama, me pegué una ducha y le envié a los chicos la foto”, recuerda.

Días después llegó otro correo: Lunfa estaba dentro del Top 3.

“Estar dentro de los primeros 10 de todo Italia era como… wow. Y después nos mandan el mail que estamos Top 3 y fue una emoción gigante. No lo podíamos creer”, cuenta Veru.

La nominación tuvo una particularidad que para ellos fue especialmente importante: el reconocimiento llegó desde la propia escena gastronómica de Bérgamo.

“Que te reconozca y te acompañe la gente de esa ciudad a vos, que sos nuevo, que estás hace menos de cuatro años, es fuerte. Porque el bergamasco es muy cerrado. Entonces que te lo reconozca y te acompañe es hermoso”, explica Juan.

Lunfa finalmente no se quedó con el primer premio, pero para la pareja el reconocimiento significó una confirmación del camino recorrido desde aquella primera foto del local.

“Nosotros somos dos don nadie, unos secos que venimos del otro lado del mundo”, dice entre risas Veru. Y Juan lo resume de una manera que condensa los tres años de trabajo detrás del bar: “Nosotros lo hicimos con sangre, sudor y lágrimas. Y parece que el sacrificio se ve”.

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