Dejó una pizzería para entrar a un casino y hoy maneja una firma que acaba de recibir una licencia clave
La economista mendocina que empezó con una pizzería y hoy maneja un agente de bolsa acaba de recibir una licencia que le abre una puerta clave en el mercado de capitales. Lo que contó sobre el acuerdo con sus socios y el mes que eligió para dar el salto.
La economista Elena Alonso repasó en una entrevista con 617 el recorrido que la llevó desde una pizzería que abrió mientras estudiaba hasta la creación de Emerald Capital, su agente de bolsa, que hace un mes obtuvo la licencia de AlyC (Agente de Liquidación y Compensación).
Alonso es fundadora de Emerald Capital, en sociedad con el Grupo Broda, y de la plataforma educativa Elena Financiera. También integra el directorio de Endeavor Cuyo, participa en medios locales y nacionales y publicó los libros Tu mejor inversión y Los números hablan, pero a veces mienten.
Qué es Emerald Capital y cómo se mueve en el mercado
La firma nació hace seis años como agente productor. «Mis socios eran mis clientes en ese momento y querían abrir una unidad financiera con mayor apertura a lo que había en Mendoza», contó Alonso. Hace un mes sumaron la licencia de AlyC, que les permite operar como agente de liquidación y compensación.
El servicio que brindan es de finanzas 360°. No se limita a las inversiones: también proyectan las finanzas según los plazos y objetivos del cliente, que ayudan a definir. Luego buscan financiamiento por banco o por el mercado de capitales, su foco, y lo vinculan con organismos como sociedades de garantía recíproca y otros actores para que se generen negocios entre empresas.
En lo corporativo, el foco es regional: Mendoza y Cuyo. Ahora se expanden a San Juan, Neuquén y el NOA. «Como AlyC podemos ir desde otro lugar y generar sinergia con beneficios para el equipo que está ahí también», explicó. En el segmento de cliente individuo, llega a todo el país a través de Elena Financiera.
La familia y los primeros aprendizajes sobre el dinero
Alonso es la más chica de tres hermanos. Su padre estudió Arquitectura, se dedicó a la construcción hasta 2001 o 2002 y luego abrió un negocio. Su madre estuvo siempre en la casa y ahora trabaja a la par. Su hermano es contador y abogado; su hermana, licenciada en Comunicación Social.«Mi papá siempre fue bueno con los números: nos desafiaba con dilemas matemáticos. Mi mamá se ocupaba de administrar. Una de las cosas más lindas fue que siempre nos incluyeron en los objetivos familiares», recordó. Al enseñar finanzas, notó que en su casa se cumplían «los siete hábitos de las familias altamente efectivas» sin haber leído el libro: cenaban juntos y compartían cada proyecto grande, como mudarse o construir una casa.
Trabaja desde la secundaria. Hacía francos en kioscos para tener su plata e irse de vacaciones con amigos. «Creo que la resiliencia aparece cuando algunas cosas no son tan fáciles», reflexionó. Y resumió lo que le dejó su familia: «La plata es un medio, no un fin en sí mismo. Para mí es un desafío que me vaya bien, porque me gusta generar impacto y poder ser de ayuda para mi familia y la gente que tengo a mi alrededor».
De una pizzería al mundo de las finanzas
Mientras estudiaba en la facultad, abrió una pizzería. «Me enseñó muchísimo a pasar de la expectativa a la realidad», dijo. En ese momento estaba en pareja con el papá de su hijo y la experiencia la ayudó a conocer distintas realidades. Antes de recibirse decidió cerrar el negocio: sentía que no la llenaba y que estaba dando vueltas sobre lo mismo.
Entró a trabajar en el área de Finanzas de un casino, donde aprendió mucho. Allí, Andrés Koleda, un profesor y tutor que ya no está, le recomendó hacer un posgrado en Finanzas. Lo terminó y empezó a sentir que en el casino tenía un techo. Le pasó su currículum a un excompañero que trabajaba en un agente de bolsa. La entrevistaron y entró. Estuvo nueve años.
De esa etapa recuerda una frase de su jefe: «Estás pensando como empleada, no como empresaria». Empezó a visitar empresas y a armar su cartera de clientes. Entendía a las pymes porque había tenido una y conocía los desafíos. «En el proceso de esos casi diez años, emprendí dentro de la empresa», contó. También cita a un profesor: «Cuando creas estar en la cresta de la ola, pensá que es la base de una más grande».
Por eso valora asociarse. Lo hizo con el Grupo Broda, de larga trayectoria familiar. Santiago y Joaquín son casi diez años más jóvenes que ella y tienen otra forma de gestionar. «Aprendemos mutuamente y está bueno incomodarse también», afirmó.
Cómo nació Emerald Capital
La empresa abrió en 2020. La pandemia, en algún punto, la ayudó: estuvo encerrada con su hijo en un departamento, él cursaba primer grado y pudo acompañarlo a aprender a leer y escribir. El mercado de capitales nunca se cortó porque estaba considerado actividad esencial. «Me largué un poco al vacío porque no me llevé clientes de un lugar a otro, sino que empecé a generar nuevos», relató. El primer mes pusieron dinero y el segundo el negocio se cubrió solo.
Hoy son más de diez personas en la operatoria y tienen oficinas propias. Alonso ve crecimiento por delante y quiere llevar a cabo la idea que tenía en la pizzería: hacer que la gente sea parte del proyecto y crezca a la par.
Sobre los acuerdos con sus socios, lo principal es sentar las bases de lo que no está dispuesta a negociar y dejarlo por escrito. «Si hay algo que me hace ruido, va en contra de lo que pienso o perjudica al cliente, no lo negocio. Antes de armar una sociedad hay que tener esto muy claro».
La marca personal como parte del negocio
Alonso empezó a tomar relevancia pública. «El tiempo demostró que llegan muchos clientes y conexiones por todo lo que hago. Creo que las personas con suerte la tienen porque escuchan las oportunidades. Yo siempre he estado muy atenta a eso. También busco mucho», dijo. Hoy está en programas y diarios financieros importantes porque estuvo disponible para que llegaran esos acuerdos.
Para ella, la marca personal del dueño guía el desarrollo de la empresa. En lo financiero, la gente confía en la persona, y desde ese lugar los integrantes de su equipo también trabajan en sus marcas personales. Su sistema de comunicación es orgánico: si hay una cadena nacional de Milei, la graba, hace un resumen y sube un video para explicarlo cuando termina. Entre reunión y reunión graba videos que manda al equipo para editar e indica cuándo deben salir según la coyuntura. Antes hacía todo sola.
Libros, medios y participación en Endeavor
Los libros surgieron de todo lo que tenía trabajado, los desafíos que conocía de las personas y sus procesos personales. El nombre de su segundo libro, Los números hablan, pero a veces mienten, se le ocurrió una noche que se despertó en un viaje a México.
En Endeavor está en el directorio, sin trabajo operativo. Le sirve para vincularse y entender qué necesitan los emprendedores. Aporta su mirada financiera y conecta con empresas grandes de Argentina. El programa Dato Mata Relato tiene el objetivo de mostrar lo que pasa en Mendoza: llevó la idea y el nombre a Canal 9 y salió adelante. Para El Cronista prepara columnas de los temas que genera y graban tres episodios cada tres semanas.
También está presente en la oficina y desde allí generan eventos, como el del Día de la Educación Financiera, que el año pasado convocó a más de 2.000 personas.
Las personas que marcaron su camino
De quien más aprende es de su hijo. «Es como verse en el espejo y es un desafío muy grande», dijo. En lo profesional menciona a su papá, a quien siempre vuelve, y a Andrés Koleda, su profesor, a quien tiene siempre presente.
Sobre el mensaje que quiere dejarle a su hijo, Alonso sostiene que uno tiene que escuchar lo que quiere hacer. Cuando decidió estudiar Economía le decían «vas a pasar hambre» y su papá la alentó a ir para adelante. «Cada vez que el entorno ha puesto en duda algo que quiero, no me ha convencido y he ido por ello. Si después te equivocás, finalmente te sacaste el gusto de haberlo probado». En sus charlas siempre termina con la idea de «pensar en grande».