Del campo a la escuela: dos mujeres mayores que aprendieron a leer y escribir en Rosario y cambiaron su vida
Cincuenta adultos mayores se graduaron del Programa de Becas de Inclusión Ciudadana en Rosario. Nélida y Norma, dos mujeres que aprendieron a leer y escribir, compartieron sus historias de superación tras años de analfabetismo y violencia.
En el barrio Stella Maris de Rosario, cincuenta adultos mayores recibieron sus diplomas tras finalizar el Programa de Becas de Inclusión Ciudadana, una iniciativa que busca alfabetizar en zonas atravesadas por la violencia. Entre lágrimas, Nélida y Norma contaron cómo la educación les devolvió la autonomía y la esperanza.
El encuentro contó con la presencia de los ministros provinciales Victoria Tejeda (Igualdad y Desarrollo Humano) y José Goity (Educación), quienes entregaron los certificados junto a docentes. “Es un orgullo para mí porque sabía muy poquito a leer y escribir. Soy del campo donde no había nada. Después me casé y me vine a vivir a Rosario y empecé la escuela porque un día fue el profe a hablar y ahí mi hijo me dijo «aprovechá mami, andá». Después cuando falleció mi marido empecé. Estoy contenta con esto”, relató Nélida.
Norma, su compañera, también emocionada, contó que dejó la escuela cuando asesinaron a su hijo, con quien concurría a clases. “Íbamos juntos a aprender y me lo mataron. Le agradezco a los maestros que me tuvieron mucha paciencia cuando yo no podía escribir, no me podía concentrar. Ellos me hablaban, me llevaban que me lave la cara cuando lloraba, me ayudaron a superar el dolor”. Y agregó: “Aprendí a leer, terminé. Estoy muy agradecida de todo. Ahora pienso seguir más adelante, un poco más. Estudiando, hacer algo. Yo soy modista, así que estoy siguiendo eso”.
Ramón Pedro Soqués, secretario de Políticas de Inclusión y Abordajes Sociales, explicó que “este programa para alfabetizar a personas mayores a través de una beca ya existía, pero que nosotros lo pusimos a disposición en los barrios atravesados por los índices de violencia, para incluir a través de la educación”. Además, señaló que en las aulas también transitan 650 jóvenes de barrios priorizados de Rosario, como Stella Maris, La Bombacha, 7 de Septiembre y Empalme.
“Detectamos necesidades, a partir de organizaciones sociales y pedidos particulares, y acompañamos ese proceso a través de una beca económica, para que la gente pueda acceder”, detalló Soqués. “Esto nos permite mostrar que hay otras políticas públicas que no tienen nada que ver con tanto griterío, ruido, y con tantos no, y tenemos políticas públicas que permiten abrir otros horizontes”.
Nélida, que vivió gran parte de su vida en el campo sin escolarización, hoy afirma: “Esto cambió mucho mi vida. Hice más amistades, salgo más, salíamos más con los profes, muchas cosas lindas, así que estoy orgullosa de haber terminado la escuela. Me costaba salir, me sentía muy insegura no sabiendo leer. Ahora ya me manejo más sola”.