Del descarte al diseño: así convierte la borra de café en tazas compostables
La diseñadora Camila Castro Grinstein creó tazas compostables a partir de borra de café en su taller de Almagro. Trabaja con más de 20 cafeterías porteñas en un sistema circular que ya transformó 800 kilos de residuos.
En un taller de Almagro, la diseñadora textil Camila Castro Grinstein transforma la borra de café en tazas compostables, cerrando un círculo virtuoso que va del residuo al producto.
La iniciativa nació en 2021 durante su formación en la FADU, a partir de una investigación sobre materiales alternativos. “Ahí empecé a ver la posibilidad de que eso se transforme en una alternativa a los plásticos”, explicó la creadora de Etimo Biomateriales y del proyecto Borra.
¿Cómo funciona el sistema circular?
El proyecto trabaja con más de 20 cafeterías porteñas que descartan hasta 5 kg de borra por día. A cambio de los residuos, reciben productos terminados. “Les hacemos un intercambio entre la borra y la taza”, detalló Castro Grinstein, que ya transformó 800 kilos de borra.
El proceso incluye secado, peletizado y moldeado por inyección. “Una vez listo el material se puede producir una taza cada tres minutos”, indicó.
Dos años de desarrollo para una taza
La taza insignia de 250 ml y 110 gramos demandó dos años de investigación. “Pensamos en los vasos descartables, que son altamente contaminantes”, señaló. El producto se vende a $13.300 (con tapa, $18.800) y tiene una vida útil de 6 meses a 1 año; al finalizar, se puede compostar.
Las tazas conservan el color y aroma del café, lo que refuerza su identidad. “Eso vuelve la experiencia mucho más interesante para el que lo consume”, sostuvo la emprendedora.
Capacidad de producción en crecimiento
Actualmente, el ciclo productivo tarda entre 30 y 40 días. La capacidad pasó de 1500 a 5000 tazas por mes. Castro Grinstein fue premiada en 2023 con el Santander X Award Emprendedor Launch.
Otros biomateriales y desafíos
Además de las tazas, el equipo desarrolló un material translúcido llamado Agtron y una goma espuma de borra de café con potencial uso acústico. “La manera de tener un impacto real es que el producto pueda tener escala”, afirmó.
Sin embargo, el principal obstáculo es cultural y económico. “Todavía falta mucha educación sobre la gestión de los residuos”, concluyó.